14/05/2026 MUNDO MARÍTIMO

La actual temporada de licitaciones de contratos de fletes largo plazo del transporte marítimo de contenedores se ha transformado en un escenario particularmente complejo para los propietarios de carga (BCOs) , en medio del impacto derivado del conflicto en Medio Oriente y, especialmente, de la guerra en Irán.

De acuerdo con un análisis de Xeneta, el aumento de las primas de riesgo de guerra y de los recargos por combustible ha provocado un fuerte incremento de las tarifas spot en las rutas directamente afectadas. En los servicios hacia el Golfo Pérsico, las tarifas han alcanzado niveles cercanos a los US$8.000/FEU, mientras que las líneas navieras han endurecido sus posiciones durante las primeras rondas de negociación contractual.

Sin embargo, la consultora sostiene que, pese a la volatilidad generada por el conflicto, los fundamentos estructurales del mercado continúan favoreciendo a los propietarios de carga en la mayoría de las principales rutas globales. “Los BCOs que mantienen la disciplina, separan el ruido de los fundamentos y utilizan las herramientas adecuadas en el momento correcto están logrando tarifas significativamente inferiores al promedio actual del mercado de largo plazo”, indica Xeneta.

La firma explicó que el mercado presenta actualmente una combinación de volatilidad en el corto plazo y sobreoferta estructural de capacidad en el mediano plazo. Aunque los desvíos de buques alrededor de África —para evitar el Mar Rojo— han reducido la capacidad efectiva disponible, la oferta de flota continúa creciendo más rápido que la demanda mundial de carga.

A ello se suma un debilitamiento de las proyecciones de crecimiento económico y del comercio global producto de la inflación y de la incertidumbre geopolítica. “El suministro de flota está creciendo más rápido que la demanda de carga, y las proyecciones de crecimiento de la demanda están siendo revisadas a la baja”, señala Xeneta.

Se deteriora calidad del servicio

La consultora también advierte que la calidad de servicio se ha deteriorado nuevamente. Según sus datos, durante la pandemia la confiabilidad de itinerarios cayó a cerca del 20% cuando las tarifas alcanzaron máximos históricos, fenómeno que volvió a repetirse durante la crisis del Mar Rojo y que estaría ocurriendo nuevamente.

Respecto de las negociaciones contractuales, Xeneta afirmó que muchos BCOs optaron por pausar sus procesos de licitación de contratos tras el inicio de la crisis en febrero y marzo. No obstante, el análisis concluye que dicha estrategia resultó equivocada para las rutas fuera de Medio Oriente. “Los propietarios de carga que continuaron negociando durante la disrupción lograron tarifas muy por debajo del promedio de largo plazo, mientras que quienes retrasaron las negociaciones obtuvieron pocas ventajas”, sostiene la consultora.

Xeneta agrega que el segundo trimestre sigue siendo el período más favorable para cerrar contratos de largo plazo. Según datos de BCOs clientes de Xeneta, cerca del 70% de estos contratos comienza entre el segundo y tercer trimestre, siendo mayo el mes más activo.

Cuatro prácticas beneficiosas 

En cuanto a las recomendaciones para enfrentar esta temporada de contratos, Xeneta identificó cuatro prácticas utilizadas por los propietarios de carga con mejores resultados.

  1. separar los recargos de combustible de la tarifa base, evitando pagar simultáneamente recargos de emergencia y posteriores ajustes BAF por el mismo evento de costos. “El mayor riesgo esta temporada es pagar tanto un recargo de emergencia por combustible ahora como una actualización del BAF tres meses después, pagando efectivamente dos veces por el mismo evento”, advirtió.
  2. Utilizar el poder de negociación en las etapas finales del proceso licitatorio y no en las primeras rondas, ya que las líneas navieras estarían cediendo principalmente al momento de la nominación final de volúmenes.
  3. Generar presión competitiva real mediante ofertas de líneas navieras no incumbentes dispuestas a ganar participación de mercado.
  4. Basar las negociaciones en datos prospectivos y no en tarifas históricas o valores actuales de corto plazo.

El análisis concluye destacando que: “Anclar las negociaciones a las tarifas actuales de largo plazo, o incluso al contrato del año pasado, implica aceptar una tarifa que probablemente el mercado perforará antes de que la tinta del contrato se seque”.