24/06/2026 MUNDO MARÍTIMO
La guerra entre Estados Unidos e Irán puso en relieve una de las mayores vulnerabilidades de la economía global: la dependencia de un reducido número de corredores marítimos estratégicos cuyo funcionamiento resulta esencial para el comercio internacional. Esto luego que el cierre del Estrecho de Ormuz provocara un fuerte incremento de los precios de la energía y generó repercusiones económicas que se extendieron desde los centros industriales de Asia hasta los consumidores de combustibles en Norteamérica, reporta WSJ.
Más allá de la situación en Ormuz, la crisis ha vuelto a evidenciar la fragilidad de otros puntos neurálgicos del comercio marítimo mundial. Vías como los estrechos de Malaca, Bab el-Mandeb y los canales de Panamá y Suez constituyen eslabones fundamentales para el transporte de energía, commodities y bienes de consumo, quedando expuestas a tensiones geopolíticas, conflictos regionales o interrupciones operacionales.
Ormuz y la energía
El Estrecho de Ormuz es considerado una de las arterias más importantes para el abastecimiento energético global. Por este corredor transita aproximadamente una quinta parte de los embarques mundiales de petróleo, además de una proporción significativa del comercio de gas natural licuado (GNL), conectando a los productores del Golfo Pérsico con los mercados internacionales.
Las economías asiáticas, especialmente Japón y Corea del Sur, dependen en gran medida de los flujos energéticos que atraviesan esta vía. El conflicto entre Estados Unidos e Irán redujo drásticamente el tránsito de buques en la zona y generó efectos en cadena sobre los mercados globales. Analistas advierten que, incluso tras los esfuerzos diplomáticos, podrían transcurrir varias semanas antes de que recupere plenamente sus niveles habituales.
Malaca y Panamá
El Estrecho de Malaca, que conecta los océanos Índico y Pacífico, constituye la vía marítima más rápida para el transporte de energía desde Medio Oriente hacia Asia. Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), durante el primer semestre de 2025 circularon por este corredor unos 23,2 millones de barriles de petróleo diarios, posicionándose como el principal punto de tránsito petrolero del mundo.
China figura entre los usuarios más dependientes de este estrecho, dado que gran parte de sus importaciones de crudo atraviesan sus aguas. Su relevancia quedó nuevamente en evidencia tras la crisis en Ormuz y luego de que autoridades indonesias plantearan, aunque posteriormente descartaran, la posibilidad de aplicar peajes a los buques que navegasen por él.
Por su parte, el Canal de Panamá sigue siendo una infraestructura clave para el comercio estadounidense. La vía interoceánica moviliza cerca del 40% de los contenedores vinculados a los puertos de Estados Unidos, representando aproximadamente US$270.000 millones anuales en bienes. En los últimos años, además, ha quedado expuesto a disputas geopolíticas relacionadas con la influencia de China en la región y la administración de instalaciones portuarias asociadas al canal.
Suez, Turquía y Bab el-Mandeb
El Canal de Suez continúa siendo una pieza fundamental para el comercio entre Asia y Europa. Además de grandes volúmenes de carga contenerizada, por sus aguas transitan importantes flujos de petróleo. Su relevancia quedó demostrada en 2021 cuando el portacontenedores “Ever Given” bloqueó el canal durante seis días, generando severas disrupciones en las cadenas de suministro mundiales.
Los estrechos turcos (Bósforo y Dardanelos), que conectan el Mar Negro con el Mediterráneo, representan otro corredor estratégico para las exportaciones de petróleo de Rusia y Kazajistán, así como para los embarques de granos procedentes de Ucrania. La guerra en Europa del Este y las sanciones occidentales al crudo ruso ya demostraron la capacidad de este paso para transformarse en un foco de congestión y tensión internacional.
Finalmente, el estrecho de Bab el-Mandeb, situado entre Yemen y Yibuti, enlaza el Mar Rojo con el Golfo de Adén y constituye una ruta crítica para el transporte de petróleo desde Medio Oriente. Durante los últimos meses, la posibilidad de un cierre impulsado por los rebeldes hutíes respaldados por Irán reavivó las preocupaciones de la industria marítima respecto de la seguridad y continuidad de los flujos comerciales globales.
En conjunto, estas vías marítimas concentran una porción significativa del comercio marítimo mundial, reforzando la preocupación de gobiernos, exportadores y navieras ante el riesgo de que futuras crisis geopolíticas vuelvan a interrumpir las principales arterias del transporte internacional.