19/06/2026 MUNDO MARÍTIMO
Analistas y organizaciones del sector coinciden en que la implementación efectiva del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán será determinante para que el transporte marítimo pueda retornar gradualmente a condiciones normales en el Estrecho de Ormuz como en el Mar Rojo.
Según Drewry, el acuerdo ha mejorado el sentimiento en los mercados navieros al disminuir el riesgo de nuevas disrupciones en Ormuz La consultora estima que la reducción de las tensiones geopolíticas podría contribuir a estabilizar los precios del petróleo y del bunker, aliviando parte de la presión sobre los costos operativos de las navieras. No obstante, advirtió que persisten interrogantes respecto de la aplicación práctica del acuerdo y sus implicancias para el transporte marítimo global.
Desde BIMCO, la principal asociación internacional de armadores, recalcaron que la firma del memorando de entendimiento no elimina los riesgos de seguridad que enfrentan los buques que operan en la zona: “Irán y Estados Unidos han acordado permitir los tránsitos por el Estrecho de Ormuz, pero aún persisten riesgos significativos de seguridad y protección. La parte central del estrecho está minada y no es navegable, y solo las zonas de tráfico costeras cercanas a Omán e Irán estarían libres de minas”, señaló Jakob Larsen, director de Seguridad y Protección de BIMCO.
El ejecutivo añadió que, pese al alto al fuego, la situación sigue siendo inestable para la navegación comercial. “Creemos que la situación de seguridad para la industria marítima sigue siendo volátil. Debido al riesgo de congestión e incidentes de navegación en las zonas de tráfico costeras, seguimos considerando riesgoso que los buques inicien tránsitos en este momento”, afirmó.
BIMCO también manifestó preocupación por la falta de información operativa contenida en el acuerdo. Larsen indicó que el memorando “no ofrece información suficiente sobre aspectos clave como rutas seguras, medidas de separación del tránsito, secuencia de zarpe de los buques desde el Golfo Pérsico, procedimientos de reporte, protección naval y respuesta ante emergencias”.
Ante este escenario, la organización espera la creación de un organismo internacional de coordinación que facilite los tránsitos y reduzca los riesgos asociados a una reapertura desordenada del estrecho. “Las rutas libres de minas deben establecerse y ambas partes deben entregar garantías creíbles antes de que el tránsito pueda volver plenamente a los niveles previos al conflicto”, sostuvo.
Impacto de la reapertura
Las consecuencias de la reapertura podrían ser significativas para el comercio marítimo regional. Niels Rasmussen, analista principal de Transporte Marítimo de BIMCO, destacó que una vez confirmadas condiciones seguras de navegación, la actividad podría comenzar a recuperarse rápidamente. “Más de 100 tanqueros cargados, junto con cerca de otros 100 en lastre, podrían comenzar a restablecer las operaciones comerciales y realizar nuevos embarques”, explicó.
No obstante, advirtió que la recuperación completa tomará tiempo. “En un par de meses los servicios marítimos podrían volver a niveles previos a la guerra. Sin embargo, la recuperación de los volúmenes de carga podría tardar más debido a los daños sufridos durante el conflicto”, indicó.
El analista añadió que las afectaciones a instalaciones energéticas también retrasarán el retorno de determinados flujos comerciales. En particular, mencionó daños en la producción de gas en Ras Laffan, Qatar, y en el complejo Habshan, en Emiratos Árabes Unidos, factores que impactarán las exportaciones de GNL y la producción de fertilizantes.
Probable normalización en el Mar Rojo
Por su parte, el analista Lars Jensen destacó que uno de los elementos más relevantes del acuerdo para la industria marítima es que el Estrecho de Ormuz permanecerá abierto al tránsito durante los próximos 60 días sin cobro de peajes. Asimismo, resaltó que la eventual eliminación de las sanciones estadounidenses contra Irán abriría la posibilidad de que las navieras vuelvan a prestar servicios directamente a puertos iraníes.
Jensen también señaló que el acuerdo podría tener implicancias más amplias para las cadenas logísticas globales. “Si el acuerdo se mantiene, esto allanará el camino para una normalización de la crisis del Mar Rojo y, por tanto, una reversión hacia la ruta de Suez”, afirmó.
Sin embargo, el analista advirtió que la permanencia del acuerdo dependerá de múltiples factores geopolíticos y que la limpieza de minas en la zona “llevará tiempo”, constituyéndose en uno de los principales obstáculos para una normalización rápida y completa del tráfico marítimo.
