04/06/2026 DIARIO DEL PUERTO

SIL Barcelona reúne a cargadores, transportistas, fabricantes y energéticas para analizar cómo acelerar la descarbonización del transporte pesado sin comprometer la rentabilidad de las operaciones.

BARCELONA. Para que el camión eléctrico alcance una implantación masiva será necesario resolver todavía importantes retos relacionados con la infraestructura de recarga, la financiación de las inversiones y la adaptación de los modelos de negocio. Esta ha sido una de las principales conclusiones de la mesa redonda “Camión eléctrico: cómo electrificar la flota sin perder margen”, celebrada en el SIL Barcelona.

El debate ha reunido a representantes de toda la cadena de valor: María Romera (AEDIVE), Nuria Lacaci (Asociación de Cargadores de España), José Manuel Rabadán (Engie Vianeo), Pedro Sanz (Daimler Truck España) y Juan Manuel Valverde Izquierdo (Ontime).

La presión de los cargadores para descarbonizar la cadena logística

Nuria Lacaci ha mencionado que la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad estratégica para las grandes empresas cargadoras. Según explica, las compañías industriales, de distribución y retail están cada vez más obligadas a medir y reportar las emisiones generadas a lo largo de toda su cadena de suministro. “Necesitamos descarbonizar el transporte porque forma parte de nuestra cadena de valor”, ha señalado Lacaci, quien recordó que el transporte por carretera representa aproximadamente el 80% de los movimientos logísticos de las empresas asociadas.

En este contexto, la representante de los cargadores ha reconocido que existen diversas alternativas energéticas, como los combustibles renovables o el biometano, pero destacó que el vehículo eléctrico es actualmente la única tecnología que permite eliminar completamente las emisiones en el tubo de escape. Para la distribución urbana, donde las autonomías actuales resultan suficientes, la electrificación ya es una realidad consolidada. Sin embargo, en operaciones nacionales de media y larga distancia, el despliegue se encuentra todavía en una fase más temprana.

José Manuel Rabadán, de Engie Vianeo, señala que el debate ya no debe centrarse en si el camión eléctrico funciona o no. “El camión eléctrico es una realidad. Mientras estamos aquí hablando hay vehículos eléctricos transportando mercancías en España”.

Rabadán ha destacado además la evolución de la percepción de los conductores. Según explica, muchos chóferes que inicialmente mostraban reticencias hacia esta tecnología terminan prefiriéndola después de probarla, debido a la mejora en confort de conducción, reducción del ruido y experiencia de uso. Desde la perspectiva energética, el representante de Engie defiende que la electrificación del transporte supondrá mucho más que un cambio en la movilidad. “Estamos ante un cambio de modelo energético”. En su opinión, las baterías de los camiones eléctricos se convertirán en activos capaces de aportar almacenamiento y flexibilidad al sistema eléctrico, facilitando una mayor integración de las energías renovables. Ha añadido que electrificar apenas el 10% del parque español de camiones pesados (unos 30.000 vehículos) supondría disponer de alrededor de 18 GWh de capacidad de almacenamiento energético distribuido.

El responsable de Ontime ha manifestado que el sector está viviendo una transformación profunda en su forma de entender la energía. “Hace años teníamos un departamento de combustibles. Hoy tenemos un departamento de energías”. Según señala, el reto ya no consiste únicamente en gestionar gasóleo, sino en integrar distintas soluciones energéticas que permitan garantizar competitividad y sostenibilidad a largo plazo.

Aunque todos los participantes ha coincidido en la madurez creciente de la tecnología, el debate ha puesto de manifiesto que el principal cuello de botella continúa siendo el ecosistema que rodea al vehículo.

La disponibilidad de puntos de recarga para transporte pesado, la adaptación de determinadas rutas, la compleja orografía española y, especialmente, el elevado coste de adquisición siguen siendo factores que frenan una adopción más rápida. En este sentido, los cargadores están comenzando a desempeñar un papel activo para facilitar la transición de sus proveedores de transporte. Entre las medidas mencionadas destacan contratos más largos, mayor estabilidad de carga de trabajo o acuerdos que permitan mejorar las condiciones de acceso a la energía para pequeños transportistas.

La preocupación es especialmente relevante en un mercado como el español, donde gran parte del tejido transportista está compuesto por pequeñas empresas y autónomos con recursos financieros limitados, ha explicado Lacaci durante su intervención.