20/04/2026 MUNDO MARÍTIMO

La guerra en Medio Oriente continúa impactando de manera directa al transporte marítimo portacontenedor, con nuevos incidentes de seguridad, restricciones operativas en el Estrecho de Ormuz y señales mixtas en el comportamiento de las tarifas spot a nivel global.

Durante los últimos días, la situación en el Estrecho de Ormuz ha vuelto a deteriorarse significativamente. Según el analista Lars Jensen, “se reportaron 3 incidentes con buques en el Estrecho de Ormuz mientras los tránsitos eran cerrados por la fuerza por Irán. Hemos vuelto al punto de partida”. Entre los hechos más relevantes, se confirmó el ataque a un portacontenedores de 15.300 TEUs, el “CMA CGM Everglade”, que “fue impactado por un proyectil causando daños a contenedores, pero sin heridos ni incendio posterior”.

El buque formaba parte de un grupo de cuatro naves que intentaban salir del Golfo Pérsico en una breve ventana operativa. Sin embargo, “el repentino cambio de postura de Irán significó que la salida no tuviera éxito”, obligando incluso a buques recientemente reabanderados a retroceder. En paralelo, se reportaron disparos contra un tanquero por parte de embarcaciones iraníes, lo que evidencia el nivel de riesgo en la zona.

En este contexto, las autoridades iraníes han reafirmado el cierre del paso estratégico, indicando que “el Estrecho de Ormuz está nuevamente cerrado y solo unos pocos buques seleccionados podrán transitar”, priorizando a aquellos que “paguen los costos de servicios de seguridad y protección”. Esta situación ha sido reforzada por medidas externas, incluyendo un bloqueo naval liderado por Estados Unidos que restringe el tránsito vinculado a Irán.

De acuerdo con Alphaliner, “el Estrecho de Ormuz permanece mayormente cerrado”, con más de 100 buques portacontenedores atrapados dentro del Golfo y múltiples servicios suspendidos o desviados, lo que está generando “enormes pérdidas para las navieras”. La consultora advierte que, mientras se mantenga este escenario, “las implicancias serán cada vez mayores” para el mercado marítimo global.

Impacto en costos, demanda y tarifas

El impacto no se limita a la operación, sino que también alcanza la estructura de costos y la demanda. El alza de los precios del petróleo —que aún se mantienen 40% por encima de los niveles previos al conflicto— y el riesgo de disrupciones prolongadas podrían derivar en una desaceleración económica global. En esa línea, Jensen advierte que el deterioro del consumo podría traducirse en “un impacto negativo en los volúmenes de contenedores”.

En cuanto a las tarifas, el mercado spot muestra una marcada divergencia según las rutas. Peter Sand, jefe de análisis de Xeneta, señala que “el mercado de transporte marítimo está enviando señales muy diferentes dependiendo de dónde se observe”. Mientras las tarifas en rutas hacia Europa han comenzado a ceder —con caídas semanales cercanas al 4% hacia el norte de Europa y 5% hacia el Mediterráneo—, los servicios hacia Estados Unidos continúan al alza.

En particular, “las tarifas desde el Lejano Oriente hacia la Costa Oeste de Estados Unidos (USWC) han subido más de 50% desde fines de febrero”, reflejando que “este no es un mercado que se esté normalizando tras la crisis causada por el conflicto en Medio Oriente”. Sand subraya que “la disrupción está lejos de haber terminado” y que “la mayoría de las rutas principales aún presentan niveles de precios propios de una crisis”.

Al 17 de abril de 2026, Xeneta reporta tarifas promedio de US$2.833/FEU hacia la USWC y US$3.894/FEU hacia la Costa Este (USEC), mientras que hacia el norte de Europa se sitúan en US$2.699/FEU y en US$3.842/FEU hacia el Mediterráneo. Desde fines de febrero, los incrementos alcanzan hasta 51% en las rutas del Transpacífico.

Por su parte, Drewry indica que su World Container Index (WCI) “rompió recientemente una racha de seis semanas al alza”, cayendo 3% a US$2.246/FEU, debido a descensos en rutas Asia–Europa y del Transpacífico. No obstante, advierte que el conflicto ha provocado “presión al alza en las tarifas” y que, de fracasar las negociaciones, los propietarios de carga deberán enfrentar “menor confiabilidad en los itinerarios, omisiones de puertos y mayores tiempos de tránsito”.