05/10/2026 MARKET INTELLIGENCE

El transporte por carretera europeo se enfrenta actualmente a una situación sin precedentes en los precios del combustible: el precio medio del gasóleo en la UE ha alcanzado máximos históricos, superando los 2,22 euros por litro a finales de septiembre. Esta subida histórica responde a una confluencia de perturbaciones en la oferta mundial: la interrupción de los flujos energéticos a través del estrecho de Ormuz y la reducción de la capacidad de refino en todo el mundo, que obligan a los compradores a competir por el combustible disponible. En este contexto, los mercados del gasóleo de los distintos países de la UE siguen sujetos a medidas fiscales y de apoyo a las empresas de transporte muy dispares, que contribuyen considerablemente al aumento de los precios del transporte y, a su vez, a la inflación general.

Al observar el mapa, vemos que los precios en surtidor del norte y el oeste de Europa siguen marcando los niveles más altos, mientras que los mercados del centro y el sur se sitúan por debajo. Tanto para particulares como para empresas, estas diferencias permiten en ocasiones ahorrar aprovechando los distintos precios entre países. Cuando apenas unos kilómetros y una línea en el mapa separan sistemas fiscales y políticas diferentes, el coste efectivo del combustible puede reducirse considerablemente.

Precios del combustible en la UE con impuestos

Datos a 28 de septiembre de 2026

Al comparar las medias nacionales del Boletín Petrolero Semanal de la Comisión Europea de la semana pasada, los precios del gasóleo con impuestos oscilaban entre unos 1,93 €/l en Bulgaria, Hungría y España y unos elevados 2,52–2,54 €/l en Finlandia, Países Bajos y Dinamarca. En los principales países de tránsito, Alemania registraba 2,44 €/l; Francia, 2,37 €/l; y Polonia, 2,06 €/l. Por su parte, Luxemburgo sigue siendo una opción de baja fiscalidad dentro de este grupo de países con precios elevados, con 2,10 €/l.

Hay que tener en cuenta que estas cifras son medias nacionales, no precios de estaciones de servicio concretas. Aunque los descuentos negociados modificarán el coste exacto para cada flota, estos datos de referencia pueden servir para evaluar las rutas más ventajosas.

Precios con IVA

Si analizamos las fronteras terrestres con las mayores diferencias de precio mostradas, Francia–España y Alemania–Polonia parecen ofrecer las principales oportunidades de ahorro con impuestos incluidos. Luxemburgo y Eslovenia también permiten ahorrar con pequeños desvíos, especialmente a los automovilistas particulares.

Una diferencia de 0,30 €/l en el precio con impuestos supone un ahorro aproximado de 300 euros en un repostaje de 1.000 litros. Sin embargo, la estrategia más rentable rara vez consiste en desviarse de la ruta: el mayor ahorro se obtiene simplemente trasladando un repostaje previsto al lado más barato de una frontera que ya se va a cruzar, antes de tener en cuenta el tiempo del conductor y los kilómetros adicionales. Otra estrategia válida es que los países de tránsito o destino con gasóleo más barato resultan cada vez más atractivos para los transportistas que ofrecen capacidad en el mercado spot, lo que contribuye a contener los precios del transporte hacia esos destinos.

La perspectiva sin IVA para las flotas empresariales

 

Los cálculos cambian considerablemente para las flotas comerciales que recuperan el IVA. Al excluirlo, cambia la clasificación, especialmente en Polonia, donde un IVA reducido del 8 % para el gasóleo hace que el precio en surtidor con impuestos sea artificialmente más bajo que el de sus vecinos.

La gran ventaja aparente de Polonia frente a Alemania se desvanece en buena medida, de modo que la frontera Alemania–Polonia deja de figurar entre las oportunidades de ahorro sin IVA. Esta semana, tras aplicarse en Alemania una rebaja fiscal de unos 14 céntimos por litro antes del IVA, la diferencia a ambos lados de esta frontera se aproxima más que nunca a cero. Al mismo tiempo, desde esta perspectiva, el precio neto del gasóleo en Eslovaquia resulta casi 0,30 €/l más barato que en Polonia.

Por supuesto, recuperar el IVA no está exento de dificultades: puede implicar meses de espera y costes administrativos, incluidas las comisiones de los intermediarios que gestionan su devolución.

Conviene destacar que la oportunidad de ahorro entre Francia y España sigue siendo relevante al comparar los precios sin IVA, especialmente para los transportistas españoles que regresan a su país. Imagino que deben planificar el combustible de sus depósitos para llegar casi vacíos a la frontera cuando se aproximan desde el norte.