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Durante el pasado año se perdieron 1.478 contenedores, frente a los 576 registrados en 2024, aunque representaron apenas el 0,0005 % de los más de 280 millones transportados en todo el mundo.

La pérdida de contenedores en el mar aumentó durante 2025 hasta alcanzar las 1.478 unidades, más del doble que el año anterior. Así lo recoge el último informe del Consejo Mundial del Transporte Marítimo (WSC), cuyas compañías asociadas gestionan más del 90 % de la capacidad mundial de los buques portacontenedores.

El incremento estuvo condicionado por unos pocos accidentes de gran magnitud. Un solo siniestro, que provocó la pérdida de un buque y de sus 640 contenedores, concentró el 43 % del total anual. El WSC considera, por tanto, que el repunte no responde a un problema generalizado de seguridad, sino al impacto estadístico de algunos sucesos graves.

Las condiciones meteorológicas adversas, los incendios a bordo, los desplazamientos de carga y el derrumbe de filas de contenedores fueron las principales causas de las pérdidas. El informe destaca especialmente los riesgos derivados de una arrumazón inadecuada o de la declaración incorrecta de mercancías peligrosas.

Pese al aumento, la pérdida de contenedores continúa siendo excepcional en relación con el volumen del comercio marítimo. Desde que el WSC comenzó a elaborar estas estadísticas, el máximo se registró en 2013, con 5.578 contenedores perdidos, mientras que el mínimo corresponde a 2023, con 221.

Un dato positivo de 2025 fue la recuperación de 128 contenedores, la cifra más alta registrada hasta ahora. Esta evolución refleja la mejora de los sistemas de localización y respuesta y una mayor coordinación entre las navieras y las autoridades costeras.

El informe recuerda que la seguridad de los contenedores es una responsabilidad compartida por toda la cadena logística. Los cargadores y expedidores deben declarar correctamente la mercancía, su peso y sus características, además de garantizar que esté adecuadamente distribuida y sujeta. Las terminales, los estibadores y las navieras deben asegurar después su correcta manipulación, estiba y trinca a bordo.

Desde el 1 de enero de 2026, todos los contenedores perdidos o avistados a la deriva deben notificarse obligatoriamente, tras la entrada en vigor de las nuevas disposiciones del Convenio SOLAS. Esta medida permitirá mejorar la información disponible, facilitar una respuesta más rápida y reducir los riesgos para la navegación y el medio marino.