17/07/2026 TRANSPORTE XXI

La entidad completa el primer hito de BilbOPS para los tráficos de carga rodada y avanza hacia una red de suministro eléctrico a buques en sus muelles que espera finalizar en 2027, adelantándose varios años al calendario europeo.

El Plan de Transición Energética del Puerto de Bilbao coge velocidad de crucero. La Autoridad Portuaria ha completado ya la primera fase del proyecto de electrificación de los muelles (BilbOPS), desarrollada en el Espigón central, con dos puntos de conexión en el muelle A5 para los tráficos ro-ro.

La actuación, en fase experimental, supone el arranque sobre el terreno de una hoja de ruta en marcha para desplegar el OPS en los principales muelles comerciales y de pasaje del enclave. El objetivo es que los buques preparados para esta tecnología puedan conectarse a la red durante sus escalas y apagar sus motores auxiliares, reduciendo emisiones, ruido y vibraciones.

La segunda fase de BilbOPS tiene, por tanto, un salto de escala. La electrificación alcanzará los muelles A1, A2, A6 y AZ3, además de las terminales de cruceros, para dar cobertura a tráficos de contenedores, ferris y cruceros.

La actuación permitirá añadir 30 MW de potencia mediante tres centros de distribución y un total de once puntos de conexión OPS, con 20 tomas para un servicio flexible a los buques en distintos puntos de atraque. Estas infraestructuras incluyen una línea de cableado submarino de alta tensión para la distribución de la electricidad y los equipos necesarios para la adaptación del suministro a los requerimientos de tensiones y frecuencias, así como los servicios de operación y mantenimiento integral.

Año 2027

El calendario sitúa la finalización de la segunda fase de BilbOPS en 2027. Si se cumplen los plazos, Bilbao se colocará en una posición avanzada dentro del Arco Atlántico y llegará con varios años de adelanto respecto a las obligaciones europeas. La ventaja no es menor. Los puertos ya no compiten solo por calados, superficie, productividad o conexiones terrestres, sino también por su capacidad para acompañar a las navieras en su transición energética.

La inversión de la electrificación de los muelles, que incluye la acometida, las obras en la infraestructura, la instalación fotovoltaica en cubiertas de tinglados y el futuro proyecto eólico, supera los 100 millones de euros. El proyecto BilbOPS está sufragado con fondos propios de la Autoridad Portuaria y financiación de la CE mediante el programa CEF, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y el Banco Europeo de Inversiones (BEI).

La primera fase del proyecto se ha desarrollado en la zona portuaria que concentra los tráficos de carga rodada, principalmente vinculados a la naviera Finnlines, del Grupo Grimaldi, que lleva tiempo reforzando su apuesta por buques más eficientes y corredores marítimos de menor huella ambiental. Bilbao suma así una nueva pieza a su posicionamiento en las autopistas del mar y en las cadenas logísticas europeas de corta distancia.

Desde Toro y Betolaza, agente de la naviera Finnlines en el puerto de Bilbao, valoran muy positivamente esta inversión. “Nuestra terminal será una de las primeras en disponer de esta infraestructura, lo que nos permitirá ofrecer a nuestros clientes y a navieras como Finnlines un servicio alineado con los más exigentes estándares de sostenibilidad y preparado para responder a las demandas presentes y futuras del transporte marítimo”, destaca Gorka Zabala, director general – División Logística y Portuaria del Grupo Toro y Betolaza. Zabala recalca que “la puesta en marcha de la electrificación de los muelles constituye un hito estratégico para el puerto de Bilbao y un paso decisivo hacia un modelo portuario más sostenible, eficiente y competitivo”.

En este sentido, recuerda que “la posibilidad de que los buques se conecten a la red eléctrica durante su estancia en puerto permitirá reducir de forma muy significativa las emisiones atmosféricas y el impacto acústico de la actividad portuaria, reforzando así el compromiso del enclave con una logística cada vez más respetuosa con el entorno”.

El directivo también hace hincapié en que este tipo de inversiones trasciende el ámbito estrictamente ambiental. “Además de mejorar la sostenibilidad de las operaciones portuarias, fortalece la competitividad del puerto de Bilbao y de las terminales que desarrollamos nuestra actividad en él, incrementando su atractivo para navieras y cargadores”. Por último, señala que “el siguiente reto será acelerar su implantación y favorecer una utilización creciente por parte de las compañías marítimas, de forma que esta apuesta estratégica despliegue todo su potencial y contribuya a consolidar a Bilbao como uno de los puertos de referencia del Arco Atlántico en sostenibilidad, innovación y calidad de servicio”.

Plan de Transición Energética

BilbOPS se enmarca en el Plan de Transición Energética de la Autoridad Portuaria de Bilbao, que combina electrificación de muelles, generación renovable, almacenamiento, digitalización y mayor autosuficiencia energética. La estrategia va más allá de instalar puntos de conexión en los atraques.

En paralelo, el organismo portuario impulsa la producción renovable vinculada al despliegue OPS. La entidad acometerá obras para la instalación fotovoltaica en diques y aparcamientos, así como la instalación de placas en cubiertas de tinglados. El objetivo es electrificar los muelles, producir parte de la energía en el propio puerto y gestionar mejor la demanda para reducir dependencia externa y emisiones.

“El gran desafío ya no consiste únicamente en reducir emisiones. El verdadero reto es coordinar a múltiples actores para avanzar conjuntamente hacia una transición sostenible que combine competitividad, resiliencia y sostenibilidad ambiental”, destacó el presidente del Puerto de Bilbao, Iván Jiménez, durante su reciente participación en Quebec (Canadá), en el marco de la sesión internacional de intercambio sobre iniciativas ‘Ciudad-Puerto’.

El puerto de Bilbao parte, además, de una condición singular. No es solo una infraestructura logística. Es también un polo energético e industrial. Esa doble dimensión explica que su hoja de ruta de descarbonización no termine en los atraques. En la zona portuaria conviven terminales marítimas, industrias energéticas, fabricantes eólicos, iniciativas de economía circular y proyectos de combustibles alternativos.

Un polo industrial en transición

La descarbonización del Puerto de Bilbao no se limita al proyecto BilbOPS. A su alrededor se está articulando una cartera de inversiones públicas y privadas que refuerzan la condición de la dársena como polo energético, industrial y de economía circular.

Polo industrial

Petronor es uno de los grandes protagonistas. La compañía energética y su socio OCO Technology, han puesto en marcha una planta de áridos sintéticos, presentada como la primera de la UE dedicada a fabricar este producto. La instalación transforma un residuo que antes tenía como destino el vertedero y lo combina con CO2 capturado para obtener un material de construcción alternativo al árido natural de cantera. El proyecto encaja en la lógica de economía circular y abre una nueva vía para valorizar residuos industriales. La compañía del Grupo Repsol también avanza en su planta de combustibles sintéticos, integrada en su hub de descarbonización. La instalación prevé operar en 2027 y producirá diésel sintético, SAF y nafta a partir de CO2 capturado e hidrógeno renovable generado por un electrolizador de 10 MW. Con una capacidad prevista de 2.000 toneladas anuales, la planta apunta a sectores de difícil electrificación, como el transporte pesado, marítimo y aéreo.

Otro proyecto relevante es WPI Bilbao, filial de Waste Plastic Iberia, que cuenta con autorización para ocupar una parcela de 35.000 metros cuadrados en el muelle AZ1. Su plan contempla una planta de valorización de residuos plásticos para producir ecocombustibles, con una inversión estimada en el entorno de los 111 millones de euros. La iniciativa refuerza la especialización del puerto en actividades vinculadas a residuos, combustibles alternativos y economía circular.

En esa misma línea se sitúa Agaleus Circular Thinking. La compañía cuenta con una concesión de unos 17.500 metros cuadrados en el muelle AZ0 para implantar una planta de gestión y valorización de residuos, junto con servicios comerciales, medioambientales, logísticos y actividades complementarias. La concesión tiene un plazo de 35 años.

La transición energética también se apoya en la industria eólica. Haizea Bilbao recibió una ampliación concesional de más de 128.000 metros cuadrados en los muelles AZ2 y AZ3. Con esta operación, el fabricante de torres y cimentaciones offshore alcanza cerca de 340.000 metros cuadrados en el puerto, tras realizar inversiones superiores a 300 millones en sus instalaciones a pie de muelle.

El resultado es un mapa cada vez más definido: electrificación de atraques, generación renovable, combustibles sintéticos, valorización de residuos, ecocombustibles e industria eólica offshore. Bilbao quiere ser un puerto bajo en carbono, pero también un espacio industrial capaz de captar las actividades que van a dar forma a la nueva economía energética.