
29/05/2026 NEXOTRANS
El Brent baja un 4%, pero la incertidumbre geopolítica y fiscal mantiene la presión sobre el transporte por carretera
A pesar de la caída del Brent, algunos mercados como Bélgica, Finlandia, España o Hungría registran subidas, mientras que comienzan a detectarse problemas de suministro en países como Francia.
El mercado energético sigue mostrando señales mixtas. El crudo Brent se sitúa en torno a los 105 dólares por barril, lo que supone una caída del 4% respecto a la semana anterior. Sin embargo, esta ligera relajación no se traduce de forma homogénea en los precios del diésel, especialmente en Europa, donde la incertidumbre sigue marcando el ritmo del sector.
Precios dispares y presión en Europa
En la Unión Europea, el precio medio del diésel se sitúa en 1,942 euros por litro, con un ligero incremento semanal del 0,3%. A pesar de la caída del Brent, algunos mercados como Bélgica, Finlandia, España o Hungría registran subidas, mientras que comienzan a detectarse problemas de suministro en países como Francia.

De hecho, cerca del 5% de las estaciones francesas han reportado falta total de diésel, un dato que refleja el impacto directo de la crisis energética en el consumo. En paralelo, el uso de combustible ha caído significativamente en el país, con un descenso del 14% en mayo respecto al año anterior.En Estados Unidos, el precio medio del diésel se mantiene más estable, en torno a 1,493 dólares por litro, aunque sigue siendo un 46% superior al nivel registrado a finales de febrero.Detrás de esta volatilidad se encuentra un contexto internacional complejo. La reducción de la oferta global de petróleo continúa siendo significativa, con pérdidas acumuladas de hasta 12,8 millones de barriles diarios desde febrero, según datos de la Agencia Internacional de la Energía.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz sigue afectando a la producción en Oriente Medio, lo que ha provocado un déficit estructural en el mercado. Aunque se prevé una recuperación gradual de los flujos a partir de junio, la normalización será lenta.Además, la Comisión Europea ya ha ajustado sus previsiones económicas: el crecimiento de la eurozona en 2026 se reduce al 0,9%, mientras que la inflación se eleva al 3%, reflejando el impacto directo de la crisis energética.
A corto plazo, el foco está en Europa. Entre finales de mayo y principios de junio se concentra un calendario clave de decisiones fiscales que afectarán directamente al precio de los combustibles.Italia, por ejemplo, estudia prorrogar los recortes fiscales al diésel, mientras otros países evalúan medidas similares para contener el impacto en empresas y consumidores.
Impacto directo en los operadores
Para el sector del transporte por carretera, el escenario sigue siendo incierto. Aunque algunos precios comienzan a estabilizarse, la combinación de costes elevados, escasez de suministro y cambios regulatorios mantiene la presión sobre los operadores.A esto se suma la reorganización de los flujos globales de diésel, con una menor exportación desde Oriente Medio y un mayor protagonismo de las refinerías estadounidenses, que están compensando parcialmente la demanda europea. Con la crisis entrando en su tercer mes, el sector asume que la volatilidad continuará. Incluso en el mejor escenario, con avances diplomáticos, la recuperación de los mercados energéticos será progresiva.La conclusión es clara: para el transporte por carretera, los precios del combustible seguirán siendo elevados e inestables durante el resto de 2026, condicionando tanto la actividad como la planificación de las empresas.
