30/04/2026 TRANSPORTE XXI

El empuje de las flotas del Este en el transporte internacional por carretera, que se explica por su dinamismo en los tráficos entre terceros países y el cabotaje, cambia el mapa del camión europeo.

El mapa del camión europeo ha cambiado de centro de gravedad en el último cuarto de siglo como consecuencia del fuerte empuje de las flotas de los países del Este. Un nuevo tablero de juego que se explica por su fuerza en los tráficos entre terceros países, el cabotaje y su capacidad para operar más allá de su mercado.

El Observatorio del transporte internacional por carretera del Ministerio que dirige Óscar Puente, que ha elaborado Teirlog Ingeniería con datos de Eurostat, confirma que la matrícula que mejor resume hoy el negocio es la polaca.

El dato más visible está en las toneladas-kilómetro, el indicador que mejor refleja quién manda en la larga distancia. Al frente del ranking está Polonia, que concentra el 33 por ciento del total de la UE. En segundo lugar sigue España, que mantiene su protagonismo en el ámbito internacional con una cuota del 12 por ciento, por delante de Lituania, Rumanía y República Checa, pese al crecimiento registrado por estos países en los últimos quince años.

El informe refleja la fuerte progresión de los camiones polacos, sobre todo en el ámbito internacional, que son, de largo, los que más toneladas transportan. No es una irrupción puntual. Es la consolidación de una fuerza logística que lleva años creciendo.

España, no obstante, sigue muy arriba, en un contexto de escasez de conductores, un problema generalizado en Europa. La explicación es sencilla. “Nuestras empresas, una vez más, dan muestras de su competitividad y capacidad de adaptación”, subraya Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Astic, miembro activo de la organización IRU. De hecho, recalca Valdivia, “nuestro papel se mantiene, como lo demuestra el último dato ‘de pulso’, que es 2024, donde el transporte internacional sube moderadamente frente a 2023, con más salida al exterior”.

Además, el estudio refleja que los camiones españoles siguen dominando la mayor parte del tráfico ligado a su propio mercado. Realizan el 69 por ciento de las toneladas de las mercancías expedidas desde su mercado hacia otros países europeos y el 66 por ciento de las recibidas. España, por tanto, sigue ocupando una posición central en la carretera europea.

Nueva centralidad

El verdadero giro europeo está en otra parte, y ahí es donde los países del Este han pisado el acelerador. Los camiones españoles transportan, sobre todo, la Europa que comercia con España. Polonia y otras flotas de Lituania y Rumanía, principalmente, transportan cada vez más la Europa que comercia consigo misma. Este matiz cambia por completo la lectura. Porque una cosa es ser muy fuerte en los flujos que entran y salen de tu propio país, y otra muy distinta ser un operador habitual de rutas que ni nacen ni terminan en tu mercado nacional. Ahí aparece la nueva centralidad logística del Este.

El mejor ejemplo es el transporte entre terceros países (cross-trade), el indicador más revelador de todos. Mide los trayectos que no salen ni llegan al país del propio transportista. Es decir, el momento en que una flota deja de ser básicamente nacional para convertirse en una herramienta de intermediación continental. En ese terreno, Polonia domina con una autoridad aplastante: concentra el 38 por ciento de las toneladas-kilómetro. España queda lejos, con 4.900 millones de toneladas-kilómetro. Y el análisis añade un detalle importante: en los últimos años se ha producido un crecimiento notable de este tipo de transporte realizado por polacos y lituanos.

El cabotaje refuerza la misma idea. Los vehículos pesados con matrícula polaca representan el 44 por ciento de las toneladas-kilómetro del cabotaje comunitario y el informe refleja el gran crecimiento en los últimos años. Detrás aparecen Lituania y Rumanía, mientras España ocupa la cuarta posición, con el 5 por ciento del total. Pero lo más reseñable es dónde se hace ese cabotaje: más de las tres cuartas partes del realizado por transportistas polacos tiene lugar en Alemania. Es decir, la gran flota del Este trabaja en el corazón económico de Europa y se ha integrado en sus cadenas logísticas.

Hay un último dato del informe que ayuda a entender mejor la nueva geografía logística de Europa. El estudio compara el transporte realizado por las flotas de cada país con el tráfico generado o atraído por sus propias economías. Y ahí las diferencias son muy expresivas. España presenta una relación del 108 por ciento en toneladas-kilómetro: una cifra alta, sí, pero aún muy ligada a la dimensión de su mercado. En varios países del Este, en cambio, la desproporción es mucho mayor: Lituania alcanza el 507 por ciento; Polonia, el 181 por ciento; y Rumanía, el 176 por ciento. En román paladino, esas flotas operan muy por encima de lo que explica la demanda logística de sus propios países. Viven, cada vez más, de Europa.

En resumen, España sigue siendo una potencia en transporte internacional por carretera, donde Polonia mantiene un dominio aplastante, al tiempo que los países del Este, en su conjunto, han dejado de ser periferia para actuar cada vez más como el gran engranaje de la carretera europea.