13/10/2026 DIARIO DEL PUERTO
El último informe World Trade Report 2026 de la Organización Mundial del Comercio (OMC) advierte de la mayor disrupción del sistema comercial multilateral en ocho décadas, en un escenario marcado por tensiones geopolíticas, intervencionismo, nuevas potencias comerciales, digitalización y creciente fragmentación.
El comercio mundial se encuentra ante una encrucijada. El World Trade Report 2026, que la Organización Mundial del Comercio (OMC) titula “Un momento decisivo para el sistema de comercio mundial”, describe el actual escenario como el periodo de perturbación más grave y sostenido que atraviesa el sistema multilateral desde su creación hace 80 años.
La paradoja que plantea es que buena parte de estas tensiones son consecuencia del propio éxito del modelo: la economía mundial es hoy mucho más abierta, integrada, multipolar y diversa que cuando se diseñaron sus reglas. El balance histórico es revelador. Desde 1947, el sistema surgido primero alrededor del GATT y después de la OMC ha contribuido a multiplicar casi por 50 el comercio mundial, mientras la organización reúne actualmente a 166 miembros y sus normas cubren mercancías, servicios y propiedad intelectual.
Pero esa expansión se enfrenta ahora a un escenario mucho menos estable. La OMC identifica cuatro grandes fuerzas de cambio: el desplazamiento del poder económico hacia un número mayor de países; el creciente intervencionismo de los gobiernos; la transformación de la propia naturaleza del comercio; y unas tensiones geopolíticas que obligan a reconsiderar el equilibrio entre interdependencia, seguridad y resiliencia.
Reglas OMC
A pesar del aumento de los aranceles, las restricciones y las políticas comerciales unilaterales, el informe subraya un dato que muestra la resistencia del sistema: alrededor del 72% del comercio mundial de mercancías continúa realizándose bajo las condiciones arancelarias de nación más favorecida (NMF) negociadas por los miembros de la OMC. Sus 166 integrantes representan, además, alrededor del 98% del comercio mundial.
La apertura de los mercados ha tenido efectos muy visibles sobre los aranceles. Frente a una tarifa media estimada próxima al 22% entre cuatro grandes economías antes de la primera ronda del GATT en 1947, los aranceles industriales se sitúan hoy en niveles de un solo dígito en numerosas economías. Desde 2000, los aranceles medios de los países que ingresaron en la OMC han descendido cerca de un 35%.
El protagonismo, sin embargo, se está desplazando desde los aranceles hacia las medidas no arancelarias, regulaciones, estándares técnicos, subvenciones, ayudas públicas y políticas industriales. Las diferencias entre modelos económicos generan de esta forma nuevas fricciones que las reglas concebidas en otra época tienen más dificultades para absorber.
Economías emergentes ganan peso
Una de las mayores transformaciones afecta a la geografía del comercio. Las economías de ingresos bajos y medios representaban alrededor del 23% del comercio mundial de mercancías en 1995 y alcanzaron el 45% en 2024, prácticamente el doble. Esta evolución modifica el equilibrio comercial y la capacidad negociadora entre economías desarrolladas y emergentes.
La OMC destaca que esta integración ha favorecido el crecimiento y la convergencia de rentas, ,y estima que pertenecer a la organización ha incrementado aproximadamente un 140% el comercio entre sus miembros, mientras que las economías que realizaron reformas más profundas durante sus procesos de adhesión crecieron de media 1,5 puntos porcentuales más rápidamente. Pero los beneficios no se distribuyen de forma homogénea. Los países menos adelantados representan menos del 1% del comercio mundial y afrontan costes comerciales en manufacturas y servicios un 50% superiores a los de las economías de renta alta.
Esta desigualdad convive con una creciente concentración de ciertos intercambios. En mercancías, la proporción del comercio correspondiente a productos con una oferta concentrada pasó del 8% en 2000 al 18% en 2017, antes de retroceder ligeramente hasta el 16%. Esa dependencia adquiere especial relevancia en sectores estratégicos y aumenta la vulnerabilidad de las cadenas de suministro.
Cadenas globales, IA, sostenibilidad
El comercio tampoco es ya esencialmente un intercambio de productos terminados entre países. Las cadenas globales de valor conectan empresas, trabajadores y procesos productivos distribuidos entre múltiples jurisdicciones, mientras servicios, datos, activos intangibles y comercio digital adquieren mayor importancia. La IA acelera ahora esa transformación. La OMC considera que las tecnologías digitales han modificado el comercio desde mediados de los años noventa y que la rápida irrupción de la IA abre importantes oportunidades económicas, pero también genera nuevos desequilibrios.
Las economías con infraestructuras digitales deficientes, con menor capacidad tecnológica o dificultades de acceso a energía y redes digitales corren el riesgo de quedar todavía más rezagadas.
A ello se une la transición climática. Subvenciones verdes, mecanismos de carbono, políticas industriales y otras acciones pueden generar efectos comerciales sobre terceros países. La OMC teme que la falta de coordinación entre políticas comerciales y ambientales reduzca su eficacia y aumente las fricciones.
El coste de dividir el comercio
Las tensiones geopolíticas son el cuarto gran factor. Seguridad económica, minerales críticos, energía, tecnología y resiliencia de las cadenas de suministro condicionan cada vez más las decisiones comerciales y están impulsando una reorganización de flujos hacia socios considerados política o estratégicamente más seguros.
La advertencia más contundente del informe es cuantificar qué pasaría si esta tendencia genera una fragmentación profunda.
En un mundo dividido en bloques geopolíticamente alineados, las simulaciones de la OMC apuntan a una caída del 5,1% del PIB mundial y del 18,6% de las exportaciones globales. Un escenario aún más extremo, sin la OMC y con la cooperación multilateral sustituida por una red de acuerdos de libre comercio, provocaría una pérdida del 6,9% del PIB mundial y del 26,9% de las exportaciones.
En sentido contrario, reforzar la cooperación comercial multilateral podría aumentar el PIB mundial un 2,9% y las exportaciones un 17,9%. La distancia económica entre avanzar hacia una cooperación reforzada o dejar erosionar el sistema multilateral equivale, según los escenarios analizados, a entre el 5% y el 10% del PIB real mundial.
Las mercancías cambian de protagonistas
La transformación del comercio mundial no sólo consiste en un aumento de los intercambios, sino también en un profundo desplazamiento de su centro de gravedad. Desde la creación de la OMC en 1995, la participación de las economías de ingresos bajos y medios en el comercio mundial de mercancías prácticamente se ha duplicado, desde el 23% hasta el 45% registrado en 2024.
Las economías de renta alta mantienen el mayor peso en las importaciones mundiales, pero las de ingresos bajos y medios han elevado su cuota desde menos del 25% hasta más del 40%. El cambio refleja el aumento de su consumo, capacidad productiva y poder de compra y significa que la capacidad para influir sobre los precios mundiales mediante decisiones comerciales está hoy repartida entre un número mucho mayor de actores. La OMC observa además una creciente concentración en determinados productos. La proporción del comercio de mercancías correspondiente a productos con oferta concentrada pasó del 8% en 2000 al 18% en 2017, situándose posteriormente en torno al 16%, lo que incrementa la exposición de las cadenas globales ante posibles disrupciones.
La alta factura económica de la fragmentación
El World Trade Report 2026 pone cifras al coste potencial de desmontar progresivamente el sistema comercial multilateral. Las simulaciones realizadas por los economistas de la OMC comparan tres escenarios y muestran diferencias especialmente significativas tanto para el PIB como para las exportaciones mundiales. En un escenario de fragmentación geopolítica, en el que el comercio internacional quedara dividido entre bloques de países políticamente alineados, el PIB mundial se reduciría un 5,1%, mientras las exportaciones globales caerían un 18,6%. El impacto sería muy acusado sobre las economías pequeñas y pobres, cuyas pérdidas superarían en más de tres veces las de los países de ingresos elevados. Un segundo escenario contempla un mundo articulado mediante acuerdos de libre comercio, pero sin la OMC como marco multilateral común. En este supuesto, el coste sería aún mayor: el PIB mundial disminuiría un 6,9% y las exportaciones lo harían un 26,9%. La tercera hipótesis apunta precisamente en sentido contrario. Una cooperación multilateral reforzada permitiría aumentar un 2,9% el PIB mundial y elevar un 17,9% las exportaciones.
Por tanto, la diferencia entre fortalecer la cooperación y permitir la erosión del sistema representa entre el 5% y el 10% del PIB real mundial, dependiendo del escenario. Para la OMC, además, la fragmentación dificultaría abordar cuestiones que por definición requieren respuestas multilaterales, entre ellas la resiliencia de las cadenas de suministro, la gobernanza digital, los problemas medioambientales y los efectos transfronterizos de las políticas económicas.
Los países pobres siguen atrás
La expansión del comercio mundial no ha distribuido sus beneficios de manera uniforme. Los países menos adelantados continúan representando menos del 1% de los intercambios globales, mientras determinadas economías dependientes de materias primas siguen encontrando dificultades para integrarse en las cadenas de mayor valor añadido. La OMC identifica los costes comerciales como uno de los principales obstáculos. En manufacturas y servicios, los soportados por los países menos adelantados son un 50% superiores a los de las economías de ingresos altos; incluso en agricultura, sector fundamental para muchas de ellas, la diferencia alcanza aproximadamente el 25%.
EL DATO 72% comercio mundial
Un 72% es la proporción del comercio mundial de mercancías aún bajo las condiciones arancelarias de nación más favorecida negociadas y comprometidas por los miembros de la OMC.
La OMC señala que las tensiones geopolíticas están reorganizando los flujos comerciales y las cadenas de suministro hacia socios considerados más seguros
Una fragmentación del comercio en bloques geopolíticos podría reducir un 18,6% las exportaciones mundiales y un 5,1% el PIB global