21/07/2026 TRANSPORTE AL DÍA
La volatilidad ha regresado con fuerza al mercado energético. Las nuevas dificultades para el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz, la suspensión de las exportaciones rusas de diésel y la retirada de ayudas públicas han elevado rápidamente los costes del combustible para el transporte de mercancías por carretera.
El mercado del crudo ha dado un giro brusco durante la primera quincena de julio. El pasado 3 de julio, el barril de Brent cotizaba a 72,5 dólares, por debajo del nivel de referencia registrado a finales de febrero, antes del conflicto. Sin embargo, el 17 de julio su precio había alcanzado los 85,5 dólares por barril, lo que representa una subida del 18% en solo dos semanas y sitúa la cotización un 17% por encima de los niveles de finales de febrero. La evolución del West Texas Intermediate, principal referencia estadounidense, ha seguido una trayectoria similar. Su precio ha subido un 16% en dos semanas, hasta los 80,1 dólares por barril.
También se ha ampliado la diferencia entre ambas referencias. La brecha entre el Brent y el WTI ha pasado de 3,4 a 5,4 dólares por barril, una evolución que apunta a mayores tensiones de suministro en la cuenca atlántica y en los mercados europeos. Dos factores explican principalmente este cambio: las nuevas interrupciones sufridas por los petroleros que atraviesan el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el suministro mundial de crudo, y la decisión de Rusia de suspender temporalmente sus exportaciones de diésel.
La Agencia Internacional de la Energía considera que el mercado petrolero se está aproximando nuevamente al equilibrio, aunque advierte de que la situación continúa siendo frágil y depende en gran medida de la recuperación del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz. La demanda mundial de petróleo comenzó a recuperarse en junio después de caer en mayo hasta los 97,9 millones de barriles diarios, 5,3 millones menos que un año antes. Para el conjunto de 2026, la Agencia Internacional de la Energía espera una demanda media de 103,5 millones de barriles diarios, aproximadamente un millón menos que en 2025.
Por el lado de la oferta, la producción aumentó en junio en 4,1 millones de barriles diarios, hasta alcanzar los 98,8 millones. Las exportaciones procedentes de los productores de Oriente Medio situados alrededor del estrecho de Ormuz se recuperaron hasta los 16,1 millones de barriles diarios, aunque todavía se mantienen unos ocho millones por debajo del nivel de febrero. Con estas cifras, el organismo estima que durante 2026 el mundo consumirá alrededor de 900.000 barriles diarios más de los que produce. Este déficit deberá cubrirse mediante la reducción de las reservas existentes.
Las existencias mundiales de petróleo controladas por la Agencia Internacional de la Energía aumentaron en 21 millones de barriles durante junio, el primer incremento mensual desde febrero. Sin embargo, este dato no supone necesariamente una relajación del mercado. Todo el aumento correspondió a petróleo almacenado en buques en alta mar, con un incremento de 117 millones de barriles. En cambio, las reservas almacenadas en tierra disminuyeron en otros 96 millones. Esta caída incluye la retirada de 44 millones de barriles de las reservas estratégicas de los gobiernos, lo que ha situado las existencias públicas de los países de la OCDE en su nivel más bajo desde diciembre de 1990.
La situación es especialmente delicada en el caso de los productos refinados. Los envíos de combustibles procedentes del Golfo se mantienen por debajo de la mitad del ritmo registrado en febrero, mientras que las exportaciones de crudo ya se han recuperado hasta cerca de las tres cuartas partes de aquel nivel. Además, las exportaciones rusas de diésel se han reducido aproximadamente a la mitad desde junio. Esta combinación está provocando que el mercado del gasóleo sufra una presión mayor que el mercado general del petróleo.
Ante la escasez de producto, las refinerías europeas están modificando su producción y dando prioridad al diésel frente al combustible para aviación. Entre marzo y junio, las refinerías habían aumentado la fabricación de queroseno debido a que ofrecía mayores márgenes comerciales. Esta situación se ha invertido. El margen de refino del diésel se aproxima ahora a los 70 dólares por barril, por encima de los cerca de 60 dólares correspondientes al combustible de aviación.
El diésel ha mantenido un margen superior al del queroseno durante tres semanas consecutivas, algo que no había ocurrido anteriormente en 2026. Los analistas esperan que esta ventaja se prolongue durante los próximos meses. Sin embargo, la capacidad europea para recuperar el suministro se enfrenta a varios obstáculos. Con el diésel ruso fuera del mercado, Europa debe competir con Turquía, el norte de África y Brasil para adquirir cargamentos procedentes de Estados Unidos. Al mismo tiempo, las reservas de combustible para aviación también se encuentran muy reducidas y no se espera que puedan recuperarse antes del próximo año.
La prohibición rusa de exportar diésel entró en vigor el 8 de julio y, en principio, se mantendrá hasta el 31 de julio. Esta medida se suma a la menor producción de las refinerías de Oriente Medio y al incremento estacional de la demanda de combustibles durante el verano. Como consecuencia, los márgenes europeos del diésel han alcanzado su nivel más alto de los últimos tres meses y ya triplican ampliamente su media histórica. Esta situación explica por qué el precio del gasóleo está aumentando considerablemente más rápido que el propio petróleo. En la mayoría de los mercados europeos, el diésel está subiendo entre dos y cinco veces más que la gasolina.
El precio medio ponderado del diésel en los 27 Estados miembros de la Unión Europea alcanzó los 1,929 euros por litro el 16 de julio. Dos semanas antes se situaba alrededor de 1,80 euros, por lo que el incremento acumulado ha sido del 7%. Frente al nivel de referencia de finales de febrero, cuando el litro costaba una media de 1,634 euros, la subida alcanza ya el 18%. En ocho países de la Unión Europea el precio medio supera actualmente los dos euros por litro:
- Dinamarca: 2,24 euros.
- Países Bajos: 2,24 euros.
- Alemania: 2,18 euros.
- Finlandia: 2,07 euros.
- Bélgica: 2,06 euros.
- Italia: 2,05 euros.
- Irlanda: 2,02 euros.
- Francia: 2,02 euros.
Hace solo dos semanas, únicamente dos países comunitarios se encontraban por encima de esta barrera. Los mayores aumentos durante este periodo se han registrado en Austria, con un 10,5%; Alemania, con un 10,2%; Dinamarca, con un 9,6%; y Luxemburgo, con un 9,5%. Solo tres países han reducido sus precios: Suecia, con una caída del 2,6%, y Chipre y Rumanía, ambos con un descenso del 0,6%.

La presión sobre el precio del diésel no se limita al mercado europeo. En Estados Unidos, el precio de venta al público alcanzó los 1,334 dólares por litro el 16 de julio, un 4,3% más que dos semanas antes y un 31% por encima del nivel registrado a finales de febrero. Se trata del mayor aumento acumulado entre los principales mercados internacionales. Las subidas han sido más moderadas en China, con un 4%; India, con un 9%; y Brasil, con un 10%. En estos países, los gobiernos intervienen directamente en la fijación de los precios de los carburantes. Además, disponen de una elevada capacidad nacional de refino, lo que reduce su dependencia de las importaciones de diésel.
El repunte del combustible coincide con la retirada o reducción de numerosas medidas gubernamentales aprobadas anteriormente para limitar el impacto de los elevados precios energéticos. En República Checa, el Gobierno decidió no ampliar el límite aplicado a los márgenes comerciales ni la reducción de los impuestos especiales sobre el diésel. Ambas medidas finalizaron el 19 de julio sin que se hayan anunciado mecanismos alternativos. En Italia, la rebaja de los impuestos especiales terminó el 3 de julio. El precio medio del diésel pasó de 1,882 euros por litro el 2 de julio a dos euros el 17 de julio.
Alemania puso fin a su descuento en junio. Desde el 1 de julio, el impuesto energético ha recuperado alrededor de 17 céntimos por litro, mientras que la coalición gubernamental ha descartado aprobar una medida sustitutiva. En Polonia, el regreso del IVA sobre los combustibles del 8% al 23% añadió aproximadamente entre 0,87 y 0,89 eslotis por litro durante la primera semana. Austria mantiene formalmente su mecanismo de contención de precios, aunque la ayuda se ha reducido desde los cinco céntimos por litro de abril hasta los 0,8 céntimos de julio.
Frente a esta tendencia, varios gobiernos han decidido prolongar o reforzar sus ayudas. Grecia introdujo el 14 de julio un descuento de cinco céntimos por litro de diésel, que se mantendrá hasta el 31 de agosto. La medida está financiada por las dos refinerías del país, con un coste de 20 millones de euros para cada una. No obstante, las estaciones de servicio han advertido de que el aumento del precio a la salida de las refinerías absorbió cerca de dos tercios de la rebaja en apenas 24 horas, dejando el descuento real en torno a 1,6 céntimos.
Serbia duplicó el 16 de julio su reducción de los impuestos especiales, que pasó del 10% al 20% para el periodo comprendido entre el 20 y el 26 de julio. La medida deberá renovarse semanalmente. Irlanda amplió hasta el 31 de agosto su reducción de 32 céntimos por litro en el impuesto aplicado al diésel. También prolongó hasta el 30 de septiembre su programa mejorado de devolución del gasóleo profesional para los transportistas. Portugal incrementó su devolución semanal de impuestos sobre los combustibles a partir del 13 de julio.
En España, el IVA de los carburantes volvió al 21% el 1 de julio, aunque esta subida se está compensando con una reducción de 15 céntimos por litro en el impuesto sobre hidrocarburos durante julio. La rebaja se reducirá a diez céntimos en agosto y a cinco céntimos en septiembre. Además, las ayudas al diésel para los transportistas se han ampliado hasta el 30 de septiembre. Suecia, por su parte, ha reducido el impuesto sobre el carbono en unos tres coronas por litro, incluido el IVA, desde el 1 de julio hasta el 30 de noviembre. Sin embargo, el precio del diésel ya ha absorbido alrededor de 1,25 coronas de esa rebaja en apenas dos semanas. Letonia ha ampliado la reducción de sus impuestos especiales hasta el 31 de diciembre, mientras que Chipre mantendrá la suya hasta el 17 de septiembre.
Las medidas destinadas específicamente al transporte profesional continúan siendo reducidas frente al impacto real de la subida del combustible. Finlandia ha planteado una devolución de 3,3 céntimos por litro para el transporte pesado, aproximadamente una quinta parte de la cantidad reclamada por la asociación de transportistas SKAL. En Países Bajos, la eliminación temporal del impuesto de circulación para camiones entre el 1 de julio y el 31 de diciembre supondrá un ahorro aproximado de 300 euros por vehículo durante seis meses.
Sin embargo, el incremento del precio del combustible puede generar para ese mismo camión un sobrecoste cercano a los 300 euros semanales. Por este motivo, los transportistas neerlandeses reclaman una reducción de los impuestos especiales sobre el diésel. El Reino Unido constituye una excepción. El impuesto sobre los carburantes permanecerá congelado en 52,95 peniques hasta finales de 2026. También se mantienen la exención temporal del impuesto de circulación para vehículos pesados y las ayudas al gasóleo bonificado, lo que ha permitido que los precios se mantengan estables o incluso desciendan.
La evolución del precio del diésel durante las próximas semanas dependerá principalmente de dos factores. El primero será la decisión de Rusia sobre su prohibición de exportar diésel. Si la restricción termina el 31 de julio, como está previsto, parte de la presión sobre el mercado europeo podría comenzar a reducirse. En cambio, una posible ampliación durante agosto agravaría la escasez y podría impulsar nuevamente los precios. El segundo factor será la recuperación del tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz. Una mejora sostenida permitiría aumentar el suministro internacional, mientras que nuevas interrupciones mantendrían la presión sobre el crudo y los productos refinados.
La retirada de las ayudas nacionales también será determinante. El sector deberá vigilar si otros gobiernos siguen el ejemplo de República Checa e Italia y dejan expirar sus medidas justo cuando los precios del combustible vuelven a subir. Para las empresas de transporte de mercancías por carretera, la combinación de un diésel más caro, unas reservas reducidas y unas ayudas públicas limitadas aumenta nuevamente la incertidumbre sobre los costes operativos durante la segunda mitad del verano.