10/06/2026 GRUPO C DE COMUNICACIÓN

La nueva hoja de ruta europea llega en un momento en el que los puertos concentran cada vez más funciones críticas: desde el comercio internacional y la energía hasta la defensa, la digitalización y la resiliencia de las cadenas de suministro.

Los Estados miembros han aprobado las conclusiones del Consejo sobre la Estrategia Portuaria de la Unión Europea, un documento que sitúa a los puertos marítimos e interiores como infraestructuras estratégicas para la competitividad, la seguridad económica, la transición energética y la resiliencia de las cadenas de suministro.

La estrategia actualiza la política portuaria europea de 2013 y adapta sus prioridades al nuevo contexto geopolítico, económico y medioambiental. En este escenario, el Consejo subraya que los puertos han dejado de actuar únicamente como puntos de entrada y salida de mercancías para convertirse en centros industriales multifuncionales, con funciones vinculadas al comercio, la energía, la movilidad, la defensa y la seguridad.

Según el Consejo, los puertos gestionan alrededor del 74 % de las mercancías que entran o salen de la Unión Europea y unos 395 millones de pasajeros al año. En la misma línea, Alexis Vafeades, ministro de Transportes, Comunicaciones y Obras Públicas de Chipre, señaló que los puertos europeos “son activos estratégicos” para la economía, la seguridad y el suministro energético, y defendió la necesidad de contar con infraestructuras portuarias “competitivas, resilientes y con perspectivas de futuro”.

Las principales prioridades de la estrategia

Las conclusiones aprobadas por los Estados miembros ponen el foco en varios ámbitos de actuación:

  • Competitividad portuaria, con atención a las condiciones de acceso al mercado y a posibles distorsiones frente a terceros países.
  • Control de inversiones extranjeras, especialmente en infraestructuras y operaciones portuarias críticas.
  • Seguridad y resiliencia, ante riesgos como ciberataques, sabotaje, crimen organizado, amenazas híbridas o drones.
  • Movilidad militar, por el papel de los puertos en el desplazamiento de personal y equipos.
  • Transición energética, con impulso al suministro eléctrico en puerto, electrificación, redes inteligentes y combustibles alternativos.
  • Digitalización y financiación, mediante mayor coordinación, simplificación administrativa y acceso a fondos europeos.
  • Empleo y formación, con inversiones en capacitación, recualificación y atracción de jóvenes y mujeres al sector.

Competitividad, seguridad y transición energética

Uno de los ejes del documento es la competitividad de los puertos europeos en un mercado marítimo global. El Consejo pide mantener condiciones de competencia equitativas y avanzar en orientaciones para evaluar las inversiones extranjeras en puertos de la UE, con controles basados en el riesgo y proporcionados.

Asimismo, los Estados miembros respaldan iniciativas como la Alianza Europea de Puertos y una mayor cooperación internacional para reforzar la seguridad de las infraestructuras portuarias. En paralelo, la estrategia vincula los puertos con la movilidad militar y la preparación europea en materia de defensa, en coordinación con los trabajos desarrollados en el marco de la OTAN.

En materia energética, el Consejo reclama acelerar el despliegue de infraestructuras de electrificación, permisos y tecnologías limpias. También plantea utilizar ingresos del régimen europeo de comercio de derechos de emisión para apoyar la descarbonización marítima, aunque pide vigilar posibles efectos sobre la competitividad, como el desvío de tráfico o la deslocalización de inversiones.

Financiación y empleo

El Consejo también reclama mejorar el acceso a financiación europea mediante procedimientos más simples y una mayor coordinación entre instrumentos. Además, las conclusiones insisten en la necesidad de invertir en formación y desarrollo profesional para acompañar la transformación tecnológica del sector portuario.

La Comisión Europea presentó su comunicación sobre la Estrategia Portuaria de la UE el pasado 4 de marzo de 2026. Con la aprobación de estas conclusiones, los Estados miembros fijan una posición común sobre las prioridades que deberán guiar el desarrollo portuario europeo en los próximos años.