12/05/2026 TRANSPORTE XXI

El mercado marítimo entra en una fase de máxima presión por la caída de flujos desde Asia y la saturación de capacidad en rutas clave hacia Europa.

Las fábricas chinas han reducido su producción en las últimas semanas. Junto al “Labour Day”, que supuso un parón productivo durante la primera semana de mayo, la aminoración en los flujos desde Extremo Oriente ha activado “ajustes operativos en las rutas de importación hacia Europa”, explican transitarios consultados por Transporte XXI.

Las navieras han aplicado cancelaciones de salidas en distintas semanas, una práctica habitual para acompasar la oferta de capacidad a la caída de actividad en origen, pero que este año coincide con un contexto especialmente tensionado por la crisis de Ormuz. El calendario vuelve así a marcar el pulso del transporte marítimo.

Los operadores coinciden en que el impacto no responde únicamente al efecto estacional. La reducción de escalas “se está produciendo en paralelo a una situación de saturación en determinados tráficos”, con buques operando al límite de su capacidad. “No es solo el festivo chino, es la tormenta perfecta: menos producción en origen y, al mismo tiempo, un desvío de mercancías que está colapsando las rotaciones”, explica a este periódico un transitario con fuerte presencia en el eje Asia–Mediterráneo.

Las cancelaciones, distribuidas de forma desigual según alianzas y servicios, afectan a rutas clave entre Asia y Europa, generando incertidumbre en los tiempos de tránsito y en la fiabilidad de las cadenas de suministro. “Estamos viendo blank sailings en semanas consecutivas y eso rompe cualquier previsión logística. El cliente necesita certezas que ahora mismo no existen”, confirma un operador logístico.

A esta situación se suma el efecto arrastre de la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, que ha obligado a redibujar flujos comerciales globales. Parte de la carga inicialmente destinada a esa región está siendo redirigida hacia puertos alternativos europeos, incrementando la presión sobre enclaves como Valencia, Barcelona y Algeciras. “Estamos recibiendo volúmenes que no estaban previstos y eso reduce drásticamente el espacio disponible. Confirmar un booking se ha convertido en un auténtico reto”, apunta un responsable de tráfico marítimo.

El resultado es un mercado más volátil, donde las tarifas dejan de ser estáticas y los recargos se ajustan con rapidez. “Estamos viendo subidas de fuel, nuevos recargos sin previo aviso e incluso revisiones de precios en operaciones ya cerradas. Es una situación incómoda para todos los actores”, afirma un transitario. En este entorno, la gestión operativa gana peso frente al componente puramente económico. “Hoy no gana quien tiene el mejor precio, sino quien es capaz de asegurar espacio y dar soluciones cuando el sistema falla”, añade.

Las tensiones también están impactando en la planificación de inventarios. La menor fiabilidad de los servicios obliga a anticipar decisiones y a reforzar la comunicación entre cargadores, transitarios y operadores logísticos. “El cliente que no haya adelantado pedidos o diversificado riesgos lo va a notar en las próximas semanas. La cadena de suministro sigue funcionando, pero con mucha más fricción”, subraya un directivo del sector.

Pese a tratarse de un fenómeno recurrente en el calendario logístico, la coincidencia de factores extraordinarios amplifica sus efectos. “Todos los años hay ajustes por el Labour Day, pero este año el mercado venía ya muy tensionado. El festivo ha sido el detonante, no la causa”, resume un operador.

Con la vista puesta en las próximas semanas, el sector recomienda anticipación y flexibilidad. La siguiente cita en el calendario chino, el “Dragon Boat Festival” en junio, podría volver a introducir distorsiones en un sistema que ya opera en equilibrio inestable. “La logística internacional se ha convertido en un ejercicio de adaptación constante. Entender el calendario es clave, pero hoy también lo es entender el contexto global”, concluye un transitario.

En este escenario, la capacidad de reacción se consolida como el principal valor añadido. “Porque cuando el mercado se complica, el transporte deja de ser una simple cuestión de mover mercancía para convertirse en un ejercicio continuo de gestión”, concluyen los operadores consultados.