04/05/2026 TRANSPORTE XXI

El aeropuerto de Vitoria entra en 2025 en el ‘top 35’ europeo de carga aérea, acompañando a Madrid, Barcelona y Zaragoza, según los datos de tráfico de mercancías manejados por ACI Europe.

La carga aérea europea sigue reordenando su mapa a velocidad de crucero. El ranking de 2025, elaborado por Transporte XXI a partir de la estadística manejada por ACI Europe, confirma el dominio de los grandes hubs históricos, pero también abre el foco a otros puntos de interés. Entre ellos, uno especialmente relevante para la red de Aena: cuatro aeropuertos españoles figuran en el ‘top 35’ de Europa.

No es una cuestión baladí. Los datos hablan de capilaridad logística, de especialización y de una posición cada vez más sólida de España en flujos donde gana protagonismo, a pasos agigantados, el ecommerce, las mercancías de alto valor, la industria express y las cadenas de suministro que premian la rapidez.

El liderazgo europeo está en manos del aeropuerto de Frankfurt (FRA) que, con un tráfico de casi 2 millones de toneladas durante el pasado año, arrebató el primer puesto a Estambul (IST), ahora segundo con 1,97 millones. Completa el podio París (CDG), con 1,92 millones de toneladas. Tras ellos aparecen Londres (LHR) y Ámsterdam (AMS), en un grupo de grandes plataformas que continúan concentrando una parte decisiva del negocio continental. De hecho, estos cinco aeropuertos mueven más del 40 por ciento de la carga aérea del Viejo Continente.

Puerta aérea de España

En este tablero, el aeropuerto de Madrid-Barajas se afianza como la gran referencia española. Ocupa el octavo puesto europeo, con algo más de 840.000 toneladas, tras crecer un 9,6 por ciento en 2025 y despegar un 50 por ciento frente a 2019, previo a la pandemia. Es, con mucha distancia, la principal puerta aérea de carga del país y la única instalación española que juega ya en la liga de los grandes nodos continentales. Además, el aterrizaje de Turkish en Air Europa y la entrada en vigor del negocio conjunto de mercancías de IAG Cargo, Qatar Airways y MASkargo, que al cierre de esta edición seguían quemando etapas, disparan las expectativas de carga en la pista madrileña.

El siguiente aeropuerto español de la lista es Barcelona-El Prat, que sube hasta el puesto 22 con unas 200.700 toneladas. Su crecimiento interanual, del 10,5 por ciento, es el más intenso entre los cuatro aeropuertos españoles del ‘top 35’, y lo hace además mejorando en un 13,5 por ciento el nivel previo a la crisis sanitaria. Además, DHL estrenó su nuevo hub, puente para la carga exprés entre Asia, Europa y América. La nueva terminal, que absorbió una inversión de 80 millones, multiplica por siete el volumen de procesamiento de paquetes. No sólo aumentará volúmenes, “también podremos llegar a más destinos en el continente americano”, señaló Miguel del Río, director de Operaciones de Aviación de DHL Express España, en la inauguración de las nuevas instalaciones.

Más singular es el caso de Zaragoza, que figura en el puesto 26 con 182.886 toneladas. Su evolución en 2025 es prácticamente plana frente a 2024, y también apenas mejora el listón de 2019. Pero sería un error leer ese dato como signo de agotamiento. Zaragoza mantiene una posición estratégica en la carga aérea española y europea por su especialización, su radio logístico y su capacidad para canalizar tráficos de alto valor, especialmente ligados al textil y a cadenas de suministro rápidas. En este sentido, las previsiones no pueden ser más halagüeñas para la pista zaragozana, puesto que Inditex, auténtico efecto motor de la carga aérea en este aeropuerto y en España, en general, ultima la puesta en marcha en el polígono de Malpica de Zaragoza del que será el quinto centro de distribución de la firma Zara en el mundo, junto con los de Zaragoza, Arteixo, Meco y Lelystad. Otra de las grandes novedades en Zaragoza será la puesta en funcionamiento, prevista para 2026, de la futura terminal de carga aérea de Sesé.

El cuarto nombre español es Vitoria, que cierra el ‘top 35’, con algo más de 69.000 toneladas. En su caso, 2025 deja una caída del 2,1 por ciento frente al año anterior, aunque todavía se mantiene un 7,1 por ciento por encima de 2019.

En clave internacional, en la clasificación brilla con luz propia el aeropuerto de Praga (PRG). Aunque se mueve en la parte baja de la tabla, en el puesto 32, su salto es de los que obligan a mirar dos veces: un crecimiento del tráfico del 49 por ciento sobre 2024, hasta superar las 95.000 toneladas. No parece un mero rebote estadístico, sino la señal de un nodo que está ganando tracción en el centro de Europa.

Todo ello sucede, además, en un contexto internacional que vuelve a tensar la carga aérea. La guerra en Irán ha añadido una nueva capa de incertidumbre. EASA advierte del alto riesgo para los vuelos en la zona, mientras Eurocontrol trabaja ya con escenarios de cierre de espacios aéreos en países como Irán, Irak, Siria o Yemen. El efecto inmediato es conocido: desvíos, rutas más largas, mayores costes operativos y presión sobre la capacidad disponible. Para Europa, esto puede traducirse en más tensión tarifaria y en una reconfiguración temporal de flujos. Para aeropuertos bien posicionados, flexibles y con músculo logístico, la actual coyuntura también abre una ventana de oportunidad.