30/04/2026 CdS
Tras el acelerón del pasado mes de febrero, la demanda mundial de carga ha frenado en seco en marzo.
En concreto, Iata estima que la demanda de este tipo de transporte ha caído un 4,8% anual durante el pasado mes de marzo, con un retroceso en paralelo de un 5,5% para operaciones internacionales.
Al tiempo, la capacidad se ha rebajado en un 4,7% anual durante el tercer mes del ejercicio, con un descenso en el período de un 6,7% para operaciones internacionales.
El efecto de la guerra de Irán
Iata estima que este descenso se debe prácticamente en exclusiva a las disrupciones que está provocando la guera de Irán en los grandes hubs de carga de Oriente Medio, cruciales para tráficos internacionales entre Asia y Europa.
De manera particular, la entidad internacional se muestra especialmente preocupada por las dificultades existentes en la disponibilidad de combustible de aviación, así como por sus precios, que se han disparado un 106,6% anual en marzo.
Evolución por zonas geográficas
Por zonas geográficas, en Asia y el Pacífico ha aumentado la demanda de carga aérea internacional un 5,4% anual en marzo, con la capacidad ascendiendo un 5% anual.
En Europa, la demanda ha ganado un 2,2% durante el tercer mes de 2026, mientras que, a su vez, la capacidad ha aumentado un 4,2% anual. De manera particular, se registra descenso en las rutas que le unen con América del norte y particularmente con Oriente Medio, mientras que crecen las que enlazan el Viejo Continente con Asia, que crecen de manera ininterrumpida desde hace 37 meses, y las intraeuropeas, que suben por segundo mes consecutivo.
En cuanto a América del Norte, la demanda ha caído un 1,2% con relación a hace un año, mientras que, al tiempo, la capacidad en esta zona ha disminuido un 1,1%. A su vez, en Iberoamérica, la demanda ha ganado un 1,8% anual, mientras que la capacidad asciende un 5,1%.
Por último, en Oriente Medio, los volúmenes de carga internacional se han desplomado un 54,3% anual, con la capacidad retrocediendo un 52,4% con respecto a hace un año. En África, la demanda ha aumentado un 7% en el período, mientras que la capacidad cae un 4,6% anual.