12/03/2026 EL MERCANTIL

Tres buques cargueros han sido alcanzados esta mañana por varios proyectiles en el estrecho de Ormuz. Si bien Irán está recrudeciendo su respuesta a los ataques iniciados por Estados Unidos e Israel desde el pasado 28 de febrero, la autoría de estos nuevos ataques y la procedencia de los proyectiles no está aún confirmada. Sin embargo, el número de buques mercantes atacados y las pocas horas de diferencia entre los incidentes revelan el pico más alto de violencia registrado hasta ahora y desde que se inició el conflicto.

Imágenes de uno de los buques graneleros alcanzados por misiles en el Estrecho de Ormuz esta madrugada | Precious Shipping

La primera consecuencia de la guerra ha sido el cierre de las exportaciones de GNL de Qatar

Según han confirmado las autoridades marítimas del Reino Unido (UKMTO), uno de los proyectiles ha impactado en un granelero de Star Bulk Carriers que operaba al noroeste de Dubai (Emiratos Árabes Unidos), si bien hasta ahora no se han reportado fugas del material que transportaba y su tripulación se encuentra a salvo. El segundo ataque se ha producido al norte de Omán, en pleno estrecho de Ormuz, donde la caída de otro proyectil provocaba un incendio a bordo de un segundo granelero, propiedad de la naviera tailandesa Precious Shipping. El tercer ataque se producía en un portacontenedores del armador japonés Ocean Network Express (ONE), aunque se desconoce la magnitud de los daños.

Desde que se inició la guerra hasta el día de hoy, UKMTO ha recibido un total de 17 informes de incidentes que han afectado a buques que operan en el Golfo Pérsico, Ormuz y el Golfo de Omán, de los cuales 13 han sido ataques. La escalada de violencia es aún más significativa teniendo en cuenta que esta zona es un corredor marítimo clave para la economía mundial por ser la ruta de salida a los mercados de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo y buena parte del gas. Asimismo, el informe de la agencia marítima británica destaca el deterioro de la seguridad en el Golfo Pérsico, lo que afecta directamente las tarifas de seguros de transporte marítimo mundial y la estabilidad del mercado energético. En respuesta, Reino Unido, en coordinación con sus socios de la coalición internacional, ha emitido una alerta de emergencia a toda la navegación comercial en la región y ha recomendado a los capitanes que extremen la precaución e implementen los protocolos de máxima seguridad al transitar por el Estrecho.

Cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán, abrieron una caja de Pandora. El estrecho ha estado prácticamente cerrado a la gran mayoría del tráfico no iraní durante diez días y no hay indicios de que Irán dé marcha atrás en su decisión en un futuro próximo. “Las graves interrupciones comerciales a corto plazo y la consiguiente reposición de inventarios serían muy positivas para el transporte marítimo si el tráfico del estrecho se normaliza en unas pocas semanas. Pero si se produce un cierre prolongado, podría ser muy negativo, por dos razones: frenaría excesivamente la demanda de carga y afectaría gravemente la economía mundial”, destaca Lloyd’s List Intelligence.

La evolución de la situación en Oriente Medio está generando importantes desafíos operativos para el transporte marítimo internacional. Con el actual entorno de seguridad que rodea el estrecho de Ormuz y con la suspensión de los tránsitos por el estrecho de Bab el-Mandeb como medida de precaución, los buques están siendo desviados y la carga se está trasladando a través de centros alternativos, según ha recordado el consejero delegado del gigante naviero Maersk, Vincent Clerc, en la cadena estadounidense CNN.

Irán ha amenazado a “todos” los petroleros de Estados Unidos o de Israel que pasen por el estrecho de Ormuz

“A pesar de la incertidumbre, nuestros equipos en todo el mundo siguen trabajando sin descanso para mantener las cadenas de suministro en movimiento y adaptar las operaciones a medida que evoluciona la situación”, ha asegurado Clerc, cuya compañía fue de las primeras en anunciar recargos económicos por riesgo de guerra. “No vamos a esperar a la apertura del estrecho, así que descargaremos en Omán o en Jeddah (Arabia Saudí)”. Al menos, ésa es la estrategia del armador danés a corto plazo, con la que espera poder manejar la crisis. Pero en caso de prolongarse, Clerc no descarta problemas en la cadena de suministro, empezando por el petróleo. Y es que la consecuencia más inmediata de la guerra ha sido el cierre de las exportaciones de Gas Natural Licuado (GNL) de Qatar. La pérdida prolongada de gas podría reducir la generación de energía de Asia, lo cual tendría repercusiones en múltiples industrias, empezando por la propia China. “Tenemos aproximadamente el 22% del suministro mundial de GNL interrumpido en este momento debido al cierre del estrecho”, ha declarado el asesor senior de Poten & Partners, Gordon Shearer. “Cuanto más se prolongue esto, peor se pondrá”, incide.

Según la plataforma de análisis Vortexa, se abren tres posibles escenarios: el primero, el de una interrupción breve de los tráficos por este ‘choke point’, con una duración de entre una y dos semanas más que termine con un alto el fuego que permita el paso de los buques por Ormuz. El segundo escenario contempla un cierre prolongado, de entre cuatro y ocho semanas más, lo que redundaría en un aumento de inventarios en tierra a medida que se detienen las actividades de carga y descarga. Un escenario que la analista considera “altamente probable, dada la dinámica actual del conflicto”. La última posibilidad, si bien es menor, “pero no despreciable por un riesgo de consecuencias no vistas desde la Guerra del Golfo”, según Vortexa, contempla un conflicto sostenido que impida el suministro global de GNL entre tres y seis meses o más. De esta forma, los volúmenes rusos sancionados no podrían absorber una eliminación estructural simultánea del suministro iraní. “Los compradores buscarían barriles de reemplazo en África Occidental, el Golfo de México y el Mar del Norte, e impulsarían las tarifas de flete considerablemente al alza”, pronostica Vortexa.

El barril de Brent ha superado esta mañana los 92 dólares como reacción a las nuevas agresiones

Desde Lloyd’s List Intelligence apuntan a que sólo hay unos diez días de almacenamiento de GNL disponible a nivel mundial en tierra, mientras que el mercado del petróleo crudo, excluyendo las reservas estratégicas, tiene más de 60 días. Y esos diez días no están distribuidos de manera uniforme: Japón tiene cinco semanas; China, según la terminal, tiene diferentes niveles de almacenamiento; y Taiwán tiene otros diez días, teniendo en cuenta que la mitad de la energía taiwanesa se genera a partir del gas natural, el 100% del cual se importa en forma de GNL. Los mercados petroleros han reaccionado con rapidez, con los precios del crudo superando ya los 90 dólares por barril y alcanzando el pico esta misma mañana, con más de 92 dólares por barril.

Y cabe mencionar que el ejército de Irán ha vuelto a amenazar a “todos” los petroleros de Estados Unidos o de Israel que pasen por el estrecho de Ormuz, según recogen varios medios de comunicación y agencias nacionales e internacionales. “Cualquier barco cuyo cargamento de petróleo o el barco en sí pertenezca a Estados Unidos, al régimen sionista o a sus aliados hostiles [con Irán] serán considerados objetivos legítimos”, ha afirmado un portavoz del mando central operativo en un comunicado que ha reproducido la televisión estatal. “No dejaremos pasar un solo litro de petróleo que tenga como destino Estados Unidos, Israel o sus socios. Prepárense para un barril de petróleo a 200 dólares, porque el precio depende de la seguridad que ustedes”, refiriéndose a ambos países, “han desestabilizado”, ha afirmado el portavoz.

Además, esta primera semana y media de guerra ya le ha costado a la Unión Europea un total de 3.000 millones de euros en costes adicionales en gas y petróleo, según los cálculos de la Comisión Europea. Hay que recordar que el coste del gas aumentó el 50% y los del petróleo, el 27%. “Es el precio de nuestra dependencia”, ha indicado la presidenta de la comisión, Ursula von der Leyen, en su discurso ante el Parlamento Europeo. No obstante, asevera que las consecuencias actuales ya están siendo menores de lo que podrían haber sido en otro momento “gracias a las medidas que hemos tomado en los últimos años”, y que tienen por objetivo reducir la dependencia energética y las importaciones de combustibles fósiles. Asimismo, la mandataria europea ha indicado que estas políticas seguirán la senda como hasta ahora, con la apuesta por las energías renovables y el desenganche total del gas ruso por bandera. “Algunos sostienen que deberíamos abandonar nuestra estrategia a largo plazo e incluso volver a los combustibles fósiles rusos. Esto sería un error estratégico”, ha explicado. “Nos haría más dependientes, más vulnerables y más débiles”.

LA MAYOR LIBERACIÓN DE BARRILES DE PETRÓLEO DE LA HISTORIA
Durante la tarde de este miércoles, los 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), entre los que se encuentra España, han acordado por unanimidad poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia para abordar las perturbaciones en los mercados petroleros derivadas de la guerra en Oriente Medio. La decisión se ha tomado tras una reunión extraordinaria de los gobiernos pertenecientes al grupo. “Los desafíos que enfrentamos en el mercado petrolero son de una escala sin precedentes; por lo tanto, me complace enormemente que los países miembros de la AIE hayan respondido con una acción colectiva de emergencia de una magnitud sin precedentes”, ha declarado el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol. “Los mercados petroleros son globales, por lo que la respuesta a las perturbaciones importantes también debe ser global”. Las reservas de emergencia se pondrán a disposición del mercado en un plazo adecuado a las circunstancias de cada país miembro y se complementarán con medidas de emergencia adicionales por parte de algunos países. Los miembros de la AIE mantienen reservas de emergencia de más de 1.200 millones de barriles, además de otros 600 millones de barriles de reservas de la industria bajo obligación gubernamental.