10/03/2026 EL MERCANTIL

El comercio exterior español sigue sin levantar cabeza desde hace dos años. Si bien el déficit comercial —la diferencia entre las exportaciones y las importaciones— se ha reducido respecto al máximo histórico del año 2022, que fue de 71.603,6 millones de euros, el pasado ejercicio volvió a registrar un aumento muy pronunciado. Así, en 2025, el déficit comercial se ha situado en 57.054,7 millones de euros frente a los 40.275,9 millones de euros de 2024. Esto se produce porque, de nuevo, el acumulado de 2025 en exportaciones vuelve a dejar malas noticias: aunque a nivel macroeconómico las ventas de productos españoles al exterior alcanzaron los 387.091,6 millones de euros, en términos de volumen sólo se exportaron 174,5 millones de toneladas entre enero y diciembre, una cantidad prácticamente calcada a la del mismo periodo del año de la pandemia, que registró 174,6 millones de toneladas exportadas. De hecho, desde 2021 las ventas de mercancía al exterior no han hecho más que disminuir. Este estancamiento de las exportaciones y el aumento de las importaciones ya preocupa abiertamente al sector comercial, que hace sonar la alarma.

“No estamos ante un bache coyuntural, sino ante una tendencia que se repite”
Antonio Bonet Presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles

“No estamos ante un bache coyuntural, sino ante una tendencia que se repite trimestre tras trimestre y que empieza a adquirir un carácter estructural”, analiza el presidente del Club de Exportadores e Inversores, Antonio Bonet. De hecho, las importaciones entre enero y diciembre de 2025 se mantuvieron en una línea ascendente respecto a los dos ejercicios anteriores y superaron con mucho las cifras registradas en 2020. Así, el año pasado, las importaciones españolas fueron del orden de 253,7 millones de toneladas. La diferencia es abismal: en todo 2025 España importó el 31,2% más de lo que logró exportar. Mirando sólo los datos de diciembre, las exportaciones, de 13,8 millones de toneladas de mercancías, fueron las más bajas desde diciembre de 2014. En cambio, las importaciones del año pasado dejaron las cifras más altas para un mes de diciembre desde que existen registros, con 22,9 millones de toneladas. Sólo en diciembre se importó casi el 40% más de lo que se exportó.

“España está importando mucho más de lo que es capaz de vender al exterior, y ese desequilibrio se está consolidando”, advierte Bonet. “El problema no es sólo el tamaño del déficit, sino su persistencia”. Evaluando los datos del ministerio de Industria, Comercio y Turismo, así como las cifras actualizadas en el portal DataComex, el valor económico de las mercancías ha continuado al alza. Las importaciones entre enero y diciembre de 2025 alcanzaron los 444.146,4, el 4,6% más que en el mismo periodo de 2024. En cambio, las exportaciones de diciembre perdieron el 6,2% de su valor económico (30.160,5 millones de euros) y las importaciones se dejaron el 5,6% (35.734,1 millones de euros). En cualquier caso, desde los organismos oficiales se mantiene cierto optimismo, puesto que las cifras macroeconómicas no muestran tanto descalabro.

“Desde la pandemia de 2020, las exportaciones españolas han mostrado una recuperación notable, aunque con altibajos”, reconoce el director del servicio de Estudios de Cámara de España, Raúl Mínguez. Señala que las exportaciones marcaron el segundo mejor dato de la serie histórica a nivel económico, pero incluso en este plano “este crecimiento fue muy moderado en comparación con el dinamismo previo, reflejando un entorno internacional más complejo y una demanda exterior menos favorable”. La descompensación también queda patente, según Mínguez, en el mes de diciembre, donde “las importaciones superaron en más de 5.500 millones a las exportaciones, marcando uno de los mayores desequilibrios mensuales de la serie histórica”.

“Ya son tres años de debilidad exportadora. Aún no se ha superado la cifra de exportación de 2022”
Enrique Fanjul Socio de Iberglobal y miembro del comité de reflexión sobre internacionalización del Club de Exportadores

Igualmente, el desglose de movimientos comerciales de productos energéticos y no energéticos también deja cifras desoladoras: las exportaciones de productos energéticos entre enero y diciembre dejaron un valor de 24.237 millones de euros (-13,7%), pero en volumen sólo se vendieron 39 millones de toneladas; a diferencia de las 110 millones de toneladas importadas y valoradas en 53.529 millones de euros (-8,5%).

Por su parte, la exportación de productos no energéticos se situaron en 362.854 millones de euros (+1,8%) y 135,7 millones de toneladas vendidas; y 390.617 millones de euros (+6,7%) y 143,7 millones de toneladas importadas. Respecto a los datos sólo de diciembre, las exportaciones de productos energéticos se cuantificaron en 3,38 millones de toneladas, valoradas en 1.991 millones de euros (-12,5%); y las importaciones se cuantificaron en 10,9 millones de toneladas, valoradas en 4.699 millones de euros (+1,6%). Respecto a los productos no energéticos, en diciembre se vendieron 10,4 millones de toneladas, valoradas en 28.169 millones de euros (+2,6%) y se recibieron 12 millones de toneladas, valoradas en 31.034 millones de euros (+6,2%). Entre las posibles explicaciones que se encuentran a este fenómeno, el Club de Exportadores e Inversores Españoles señala la pérdida de competitividad del sistema comercial español. “Las exportaciones españolas de bienes mantienen en 2025 un escaso dinamismo. Ya son tres años de relativa debilidad exportadora. En 2025, todavía no se ha superado la cifra de exportación de 2022”, lamenta el socio de Iberglobal y miembro del comité de reflexión sobre internacionalización del Club, Enrique Fanjul.

Raúl Mínguez (Cámara de España), en cambio, explica este contraste, por un lado, por el pulso de la demanda interna. “El crecimiento económico ha impulsado el consumo y la inversión, lo que ha espoleado las compras de bienes del exterior, especialmente maquinaria, productos farmacéuticos y alimentos”. A tenor de los datos del ministerio, los sectores de consumo que más contribuyeron a la balanza comercial en todo 2025 fueron los bienes de equipo (19,4%), la alimentación y las bebidas (19,3%) y los productos químicos (17,1%) del lado de las exportaciones. Del lado de las importaciones, lo hicieron los bienes de equipo (23,7%), los productos químicos (16,2%) y el sector alimenticio (13%). En el mes de diciembre, la contribución de la alimentación fue del 20,8%, seguida de los bienes de equipo (20,5%) y de los productos químicos (14,9%) en exportaciones, mientras que en importaciones, los bienes de equipo lideraron el ranking con el 25,3% de la contribución, seguidos del sector químico (13,9%) y de la alimentación (13,2%).

Asimismo, desde el Club de Exportadores, Enrique Fanjul apunta como foco de atención a la caída de las exportaciones del automóvil (-7,1%). No en vano, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) señala que, durante 2025, la actividad comercial de vehículos acumuló un saldo positivo de 10.190 millones de euros, una cifra el 36,3% menor que los 15.991 millones registrados el año anterior. La cifra se sitúa incluso por debajo del valor obtenido durante la pandemia, siendo la más baja registrada desde 2009, durante la crisis económica. Este notable retroceso en el total económico acumulado viene propiciado tanto por la contracción de la producción de vehículos fabricados en España (-4,3 %) como por la falta de demanda del mercado europeo. Esto ha conllevado a la reducción del 8,2% en las exportaciones durante 2025. Situación que se ha visto contrapuesta por el aumento de las importaciones de vehículos durante el año siguiendo la recuperación del mercado estatal. Para Anfac, estos datos encienden la alarma que ya comenzó a verse el año anterior. “La producción y la exportación se están frenando, con cifras que continúan cayendo. Este contexto ratifica la necesidad de un plan de estratégico que preserve las fortalezas del sector y su relevancia en la economía”, ha afirmado su director, José López-Tafall.

CHINA SE AFIANZA COMO PROVEEDOR EXTRANJERO FRENTE AL EFECTO TRUMP
Desde el punto de vista geográfico, Europa continúa concentrando cerca del 74% de las exportaciones españolas entre enero y diciembre, una proporción que se mantiene prácticamente inalterada año tras año. En importaciones, las procedentes de la UE y de la zona Euro aumentan más que la media hasta situarse en el 56,6%. Aunque, según Enrique Fanjul, es demasiado pronto aún para sacar conclusiones, “este mayor crecimiento podría apuntar a un cierto desarrollo de las tendencias de nearshoring, friendshoring, regionalización del comercio, etc, que se han desarrollado en estos últimos años”. Sea como fuere, persisten algunas características estructurales de la exportación, como su alta concentración, tanto geográfica como empresarial, y un elevado grado de volatilidad en la actividad exportadora. Esta elevada dependencia del mercado europeo, unida a la ralentización económica del continente, ha contribuido al estancamiento de las ventas exteriores y a la reducción del superávit comercial con la Unión Europea. “Nuestra excesiva concentración geográfica nos hace especialmente vulnerables cuando Europa se desacelera, y eso es exactamente lo que estamos viendo en los datos de 2025”, apunta Antonio Bonet (Club de Exportadores).

Por otro lado, también se registraron fuertes contracciones en las exportaciones a América, del orden del 6,6%. “El efecto aranceles probablemente es la razón principal de la caída de las exportaciones a Estados Unidos”, señala Fanjul. En cambio, las importaciones procedentes de ese país norteamericano han continuado creciendo, lo cual, en opinión de los expertos consultados, es un indicativo claro del deterioro del intercambio bilateral con Washington. “A nivel geopolítico, el aumento de las importaciones desde China y las tensiones comerciales con Estados Unidos también han contribuido al desequilibrio”, admite Raúl Mínguez (Cámara de España). La relación comercial con China continuó al alza durante 2025, aunque sobre todo más en importaciones que en exportaciones. En concreto, la importación de mercancías desde Asia aumentó el 7,7% frente al ascenso del 3,4% de las exportaciones de España hacia Asia. Como consecuencia, el déficit comercial bilateral sigue ampliándose y explica una parte muy significativa del déficit total de la balanza de bienes española.

“Las empresas confían en una mejora de las exportaciones, aunque persisten riesgos”
Raúl Mínguez Director del servicio de Estudios de Cámara de España

“China se ha convertido en el principal factor explicativo del déficit comercial español y está a punto de superar a Alemania como primer proveedor extranjero de nuestro país”, subraya Bonet. Aunque en cifras más bajas, cabe reseñar el aumento de las exportaciones a África (+6,2%) y la caída de las ventas de mercancías españolas a América Latina (-6%), donde cabe recordar que los acuerdos comerciales con los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay— han entrado en vigor provisionalmente a falta del dictamen jurídico del Alto Tribunal europeo sobre su viabilidad y sus competencias, y donde se esperaba que España jugara un importante efecto tractor como hub de unión entre la UE y Latinoamérica. De cara a 2026, Raúl Mínguez (Cámara de España) apunta a unas perspectivas moderadamente optimistas: “Las empresas españolas confían en una mejora de las exportaciones”, si bien, asegura, “persisten riesgos como la desaceleración global, los costes laborales y las barreras comerciales”.

El analista considera que, de estabilizarse la demanda interna y mejorar el entorno internacional, el déficit podría reducirse ligeramente, “aunque seguiría siendo elevado”. Sin embargo, desde el Club de Exportadores van más allá e insisten en la necesidad de reforzar la base exportadora española, diversificar mercados y mejorar la competitividad de las empresas para evitar que el actual desequilibrio del comercio exterior se consolide como un problema estructural a medio plazo. De hecho, Enrique Fanjul llama a “alejarse de valoraciones triunfalistas y ser objeto de atención, e incluso de preocupación, por parte de todos los sectores afectados”, incluyendo tanto a la Administración Pública como a las empresas privadas.