02/03/2026 TRANSPORTE XXI

El Comisionado del Gobierno para el Corredor Atlántico fija en dos o tres años la adaptación de la infraestructura para operar autopistas ferroviarias.

El transporte por carretera ya tiene horizonte ferroviario completo. En un plazo de dos o tres años, toda la red estará preparada para que puedan operar servicios de autopistas ferroviarias, cuyo impulso responde al interés de operadores logísticos, autoridades portuarias y empresas ferroviarias para transportar semirremolques en vagones de mercancías.

El anuncio lo realizó el comisionado del Gobierno para el Corredor Atlántico, José Antonio Sebastián, en la Cámara de Comercio de Bilbao, durante una nueva sesión de “Los Viernes de la Cámara”, que este año cumple su vigésimo aniversario.

Sebastián, que abordó los “Retos y oportunidades del Corredor Atlántico para el tejido empresarial del País Vasco”, recordó que actualmente ya existen varios servicios de autopista ferroviaria, si bien su despliegue está limitado a determinados ejes. El salto ahora es estructural: adaptar progresivamente gálibos, apartaderos, electrificación y condiciones operativas para que el sistema pueda extenderse por el conjunto de la red.

El comisionado puso en valor la primera autopista ferroviaria en ancho ibérico entre Valencia y Madrid, impulsada por Tramesa y Trans Italia, que recientemente se ha extendido a Portugal. En ancho estándar, opera la conexión entre Barcelona y Le Perthus, consolidada como enlace estratégico con Europa. Y está prevista la inminente puesta en marcha de una segunda autopista ferroviaria en ancho ibérico entre Huelva, Sevilla y Córdoba.

Captar tráfico internacional

Uno de los ejemplos más gráficos expuestos por Sebastián fue el potencial de la línea entre Algeciras y Zaragoza, actualmente en obras. Según explicó, la captación de apenas un 10 por ciento del tráfico de camiones entre Marruecos y el puerto de Algeciras permitiría trasladar al tren 60.000 camiones al año, el equivalente a ocho trenes diarios en sentido norte y otros tantos en sentido sur.

El impulso intermodal no descansa únicamente en la obra pública. El comisionado detalló las ayudas para potenciar el ferrocarril de mercancías, como los ‘ecoincentivos’, así como el programa SAPET, destinado a compensar a los operadores por las afecciones derivadas de las obras en la red. Como novedad, avanzó la articulación de ayudas específicas para la doble tracción en aquellos tramos con pendiente que obligan a operar con dos locomotoras. El objetivo es reducir sobrecostes en corredores con especiales dificultades orográficas y facilitar la viabilidad económica de nuevos servicios.

Más allá de la infraestructura, el mensaje al empresariado fue claro: el sector privado debe anticiparse. Sebastián animó a cargadores y operadores a planificar desde ahora su adaptación logística al nuevo escenario ferroviario. A su juicio es necesario que las Cámaras “contribuyan a sensibilizar a las empresas para que transporten mercancías por tren y barco por sostenibilidad y eficiencia. Solo así llegará más esa intermodalidad”.

El camión ya tiene fecha para subirse al tren en toda la redUn momento de la intervención del comisionado del Corredor Atlántico, José Antonio Sebastián.

Sebastián también aprovechó la presencia del presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao, Iván Jiménez, para destacar el “gran potencial del puerto de Bilbao para absorber un buen número de camiones que van al norte de Europa”, tanto de los que pasan por el Estrecho como los que atraviesan la frontera de Irún. “Es absolutamente viable, porque la mayoría de las autopistas ferroviarias tienen su base en el mar, y Bilbao está preparado”, subrayó el comisionado del Gobierno.

En su exposición, Sebastián recordó que el Corredor Atlántico moviliza casi 6.900 millones de euros en el horizonte 2018-2030, de los cuales se han ejecutado ya más de 4.300 millones, e insistió en que “no es solo una infraestructura lineal, sino una red de nodos logísticos, puertos y plataformas industriales interconectadas”.

Júndiz, nodo clave del Corredor Atlántico

En ese esquema, el centro logístico intermodal de Júndiz, en Vitoria, aparece como pieza estratégica. Sebastián la definió como “nueva frontera ferroviaria con Europa” una vez culminen las conexiones en ancho estándar y se consolide su integración en los grandes ejes transeuropeos.

La gestión de la terminal saldrá próximamente a concurso, en un movimiento que busca atraer operadores capaces de dinamizar tráficos internacionales y convertir el enclave en punto de referencia para el intercambio modal. Júndiz, explicó, aspira a convertirse en uno de los nodos principales del Corredor Atlántico en el norte peninsular, facilitando el enlace entre los flujos atlánticos y las conexiones hacia el centro y este de Europa.

Sebastián cerró su intervención enumerando los beneficios del Corredor Atlántico para los empresarios: mejor acceso a mercados,  nuevas oportunidades comerciales y una conexión eficiente con los circuitos internacionales”, lo que potenciará las exportaciones e importaciones. “España será un hub logístico de Europa y de interconexión Asia-América”, concluyó.