25/02/2026 TRANSPORTE XXI
La Autoridad Portuaria dará así continuidad a la actividad de carga general no contenerizada, un tráfico esencial para el enclave, que quedaría en situación de monopolio sin la licitación.

Vista aérea del muelle Príncep d’Espanya
El puerto de Barcelona contará con una nueva terminal pública multipropósito. El consejo de administración de la Autoridad Portuaria ha dado luz verde al concurso para adjudicar en concesión la nueva terminal en el muelle Príncep d’Espanya.
El Port activa la licitación a raíz del vencimiento este mismo año de la concesión actual, que ocupa Sammer (Grupo Mestre) destinada sobre todo a tráficos siderúrgicos. La nueva terminal “dará continuidad a la actividad de carga general no contenerizada, un tráfico esencial para el posicionamiento estratégico del puerto y que, sin esta licitación, quedaría en situación de monopolio”, argumenta. Además de la instalación del Grupo Mestre, la dársena catalana cuenta con otra terminal multipropósito, Terminal Port Nou (Grupo Bergé), que también opera en Príncep d’Espanya desde 2023, después de emigrar de su anterior emplazamiento, en el muelle Adossat, por la concentración en este último de la actividad crucerística.
El adjudicatario deberá realizar una inversión en obra civil e instalaciones de aproximadamente 3,6 millones de euros. La terminal tendrá que disponer, como mínimo, de tres grúas móviles, dos de las mismas con menos de cinco años de antigüedad al inicio de la concesión, así como de seis equipos auxiliares para la manipulación de mercancías. Si el concesionario supera un volumen anual de 15.000 TEU o 50.000 toneladas de carga rodada, “tendrá que hacer inversiones adicionales en maquinaria especializada”.
La terminal ocupará una superficie de 87.425 metros cuadrados, además de los edificios de oficinas y el aparcamiento ya existentes, que se mantendrán, “mientras que el resto de estructuras podrán ser rehabilitadas o sustituidas según la propuesta del adjudicatario”.
El pliegue de licitación fijará que la terminal podrá manipular carga general y determinados tráficos mixtos, excluyendo flujos especializados como el de pasajeros (excepto conductores profesionales), graneles sólidos y líquidos. Además, las bases del concurso establecerán “un volumen mínimo de carga general no contenerizada” para evitar la manipulación en exclusiva de barcos portacontenedores que pueden ser operados en las terminales especializadas (APM Terminals y BEST). Eso sí, “no se estima razonable excluir totalmente la posibilidad de manipular contenedores, teniendo en cuenta que hay tráficos en barcos mixtos, de carga general rodada y contenedores de manipulación vertical, que no podrían ser operados ni las terminales de contenedores ni de carga rodada existentes”.
La concesión será por un periodo de 16 años, con la posibilidad de extinción anticipada a partir del décimo año si el espacio resulta afectado por una reordenación de actividades dentro del recinto portuario. En este extremo, el concesionario tendrá derecho a una compensación por las inversiones no amortizadas.