
09/02/2026 EL MERCANTIL
La flota mercante de transporte bajo bandera española ha caído a 84 buques y 1,7 millones de GT (toneladas de arqueo bruto), con descensos de dos dígitos en arqueo y peso muerto, mientras sigue creciendo la flota controlada bajo pabellón extranjero, según ha dado a conocer la Asociación de Navieros Españoles (Anave). Con datos provisionales a 31 de diciembre de 2025, se confirma una tendencia que la asociación califica de “preocupante” y que Anave viene señalando “desde hace casi una década: el pabellón español no es competitivo”, sentencia la entidad. En 2025, la flota controlada bajo bandera española mediante el Registro Especial de Canarias (REC) se redujo en siete unidades. Por primera vez en la historia, España cuenta con menos de 90 buques mercantes de transporte navegando bajo su pabellón. El resultado es un nuevo descenso en número de buques que, según Anave, supone el mínimo histórico en 25 años.

El arqueo desciende el 16% (de 2,1 a 1,7 millones de GT) y cerca del 20% en peso muerto (de 1,4 a 1,1 millones). El tonelaje se sitúa por debajo de los dos millones de GT por primera vez en 22 años y marca también un mínimo desde principios de la década de los 2000. “La pérdida de tonelaje se explica en buena medida porque las bajas han afectado a buques de gran porte, y muy particularmente a los metaneros”, explica Anave. En el segmento de gases licuados, el número de unidades bajo pabellón español pasa de 13 a 10 y el tonelaje cae el 22,2% en GT y el 22,4% en toneladas de peso muerto. Mientras tanto, crece el número de buques controlados por navieras españolas bajo pabellón extranjero, que pasa de 114 a 119 unidades. También aumenta su tonelaje: suma el 3,1% en GT y el 2,5% en toneladas.
Sin embargo, ese incremento bajo pabellón foráneo no logra compensar la pérdida del REC, según puntualiza Anave. Como consecuencia, el conjunto de la flota controlada pierde dos unidades y reduce su capacidad total cayendo el 4,8% en GT y el 4,2% en toneladas. Por tipos de buque, el pabellón español no registra crecimiento en ningún segmento y pierde dos barcos de carga general, tres metaneros y dos buques de pasaje. En cambio, bajo pabellón extranjero aumenta la flota controlada de buques de carga general en cuatro unidades y la de embarcaciones de carga rodada en dos, mientras que disminuye en una unidad la flota de barcos de pasaje.
El registro de Madeira gana peso como pabellón preferido de los armadores españoles frente al REC
En número de buques, los pabellones extranjeros concentran ya el 59% del total de la flota controlada por armadores españoles. En términos de arqueo, casi dos tercios del total de GT, en torno al 64%, está ya abanderado en otros pabellones. La cuota de buques con pabellón nacional ha disminuido en diez puntos porcentuales en cinco años y también registra un mínimo histórico. El 52% de la flota controlada se registra en otras banderas del Espacio Económico Europeo, con una preferencia creciente por registros como Madeira (Portugal), Malta o Chipre. El registro portugués de Madeira gana peso como pabellón preferido de los armadores españoles y acoge ya cerca de 60 buques, con alrededor de un millón de GT controlados por navieras nacionales.
“Más allá de la estadística, el dato de fondo es que la flota mercante constituye un activo estratégico para cualquier país: contribuye a la seguridad de suministro, la capacidad logística en crisis, la resiliencia del comercio exterior, el empleo y la formación marítima, y el mantenimiento de un ecosistema industrial y de servicios asociado al transporte marítimo”, valora Anave. “Por ello, otros países están reforzando la atractividad y estabilidad de sus registros, compitiendo en agilidad administrativa, marco fiscal y laboral, y previsibilidad regulatoria, dentro de las reglas europeas e internacionales”. En este sentido, la asociación considera que la Estrategia Marítima de España 2025-2050 ya señala esta tendencia y el riesgo asociado a perder peso en el pabellón nacional. “Los datos a cierre de 2025 refuerzan la necesidad de que esa hoja de ruta se traduzca en medidas efectivas para recuperar competitividad”. Para ello, pide “reducir desventajas de coste y cargas administrativas, y aportar estabilidad y seguridad jurídica a las decisiones de inversión” para revertir esta dinámica.