15/01/2025 CEPCO

Desde el 1 de enero de 2026, la Unión Europea ha activado el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), culminando una de las reformas regulatorias más relevantes del Pacto Verde Europeo. Tras un periodo transitorio iniciado en octubre de 2023, el CBAM deja de ser un sistema meramente declarativo para convertirse en un instrumento económico operativo, con implicaciones directas en los costes, la gestión administrativa y la estrategia de aprovisionamiento de las empresas.

La entrada en vigor del régimen definitivo supone un punto de inflexión para el comercio internacional de productos industriales, especialmente para aquellos sectores con elevada intensidad energética y de emisiones, y marca un avance decisivo en la integración de la política climática en las reglas del mercado interior.

El CBAM: de herramienta climática a factor competitivo

El principio que sustenta el CBAM es claro: garantizar que los productos importados soporten un coste del carbono equivalente al que ya asumen los productores europeos en el marco del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS). Con ello, la UE persigue tres objetivos estratégicos: evitar la fuga de carbono, proteger la competitividad de su industria y reforzar los incentivos globales a la descarbonización.

Para las empresas, este mecanismo introduce una nueva variable estructural en la toma de decisiones, equiparable a los aranceles, los requisitos técnicos o las normas de seguridad: el contenido de carbono de los productos.

Sectores afectados y alcance inicial

En esta primera fase definitiva, el CBAM se aplica a un conjunto de productos considerados críticos por su elevada huella de carbono y su exposición a la competencia internacional: Cemento, Hierro y acero, Aluminio, Fertilizantes, Electricidad e Hidrógeno.

Se trata de sectores estratégicos para la economía europea y para múltiples cadenas de valor industriales, incluidos los materiales de construcción, la industria manufacturera y las infraestructuras energéticas.

La Comisión Europea ha señalado que este ámbito podrá ampliarse progresivamente a otros productos y transformados, lo que refuerza la necesidad de que las empresas adopten una visión de medio y largo plazo.

Nuevas obligaciones para las empresas importadoras

Con la entrada en vigor del CBAM, las empresas que importan productos sujetos al mecanismo deben asumir un conjunto de obligaciones que trascienden el ámbito aduanero tradicional:

  • Registro como declarante CBAM autorizado, condición indispensable para operar legalmente.

  • Cálculo y declaración anual de las emisiones de gases de efecto invernadero incorporadas en los bienes importados, conforme a metodologías armonizadas.

  • Compra y entrega de certificados CBAM, cuyo precio se vincula al valor medio de los derechos de emisión del ETS.

  • Justificación de los costes de carbono ya pagados en origen, cuando existan, para su posible deducción y evitar dobles cargas.

Estas exigencias obligan a reforzar los sistemas internos de cumplimiento, a mejorar la trazabilidad de la información ambiental y a establecer canales de cooperación técnica con proveedores de terceros países.

Impacto económico y operativo

Desde una perspectiva empresarial, el CBAM tendrá efectos directos en varias dimensiones clave:

  • Costes de importación: el precio del carbono se incorpora de forma explícita al coste de determinados insumos, afectando a márgenes y a la estructura de precios.

  • Selección y evaluación de proveedores: se refuerza el atractivo de productores con procesos más eficientes y descarbonizados.

  • Contratación internacional: previsiblemente se generalizarán cláusulas contractuales vinculadas a emisiones, reporte y verificación.

  • Planificación financiera y estratégica: el CBAM se suma a la progresiva retirada de asignaciones gratuitas del ETS, acelerando la convergencia de costes entre producción interna y externa.

En este contexto, las empresas más expuestas serán aquellas con alta dependencia de importaciones intensivas en carbono, pero también aquellas que actúan como intermediarias en cadenas de valor complejas.

¿Un incentivo a la transformación industrial?

Más allá de su dimensión regulatoria, el CBAM debería actuar como un potente incentivo a la modernización industrial, tanto dentro como fuera de la UE. Al trasladar el precio del carbono a las importaciones, el mecanismo fomenta inversiones en tecnologías limpias, eficiencia energética y procesos productivos de menor intensidad emisora.

Para las empresas europeas, esto puede traducirse en una mejora relativa de su posición competitiva, siempre que sean capaces de integrar la sostenibilidad como parte central de su estrategia industrial.

Un marco dinámico y en evolución

La Comisión Europea concibe el CBAM como un mecanismo dinámico, sujeto a ajustes técnicos y a ampliaciones sectoriales en función de la evolución de la política climática y de los mercados internacionales. En este escenario, la anticipación y la adaptación temprana serán factores clave para minimizar riesgos regulatorios y aprovechar oportunidades.

La entrada en vigor definitiva del CBAM consolida una nueva realidad: el carbono se convierte en un elemento estructural del comercio internacional. Para las empresas, el reto ya no es únicamente cumplir con una obligación normativa, sino integrar el coste del carbono en la estrategia de negocio, en la gestión de la cadena de suministro y en la toma de decisiones de inversión.

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