02/10/2025 CdS
La Guardia Civil ha desarticulado, a través de la operación ‘Ordag-Teloners’, una organización criminal dedicada al robo de mercancías en camiones, que ha causado una notable alarma entre transportistas y empresas del sector.
En total, se ha detenido a 26 personas por su presunta implicación en los delitos de pertenencia a organización criminal, robo con violencia e intimidación, robo con fuerza, daños y receptación.
A los autores se les atribuye un total de 59 robos en camiones estacionados en áreas de descanso de las principales vías de comunicación de Aragón, Cataluña y La Rioja, y que no dudaba, según la Benemérita, en emplear la intimidación o las amenazas en varias ocasiones para doblegar cualquier resistencia y asegurar el botín, lo que incrementó de manera notable la sensación de indefensión entre los transportistas.
Además, la investigación ha permitido desmantelar dos centros de receptación y distribución, ubicados en las localidades barcelonesas de Sant Adrià de Besòs y Cerdanyola del Vallès, así como recuperar nueve toneladas de material sustraído, destinado al mercado ilícito.
Así mismo, entre los efectos intervenidos se encuentran televisores de última generación, material informático, patinetes eléctricos, videoconsolas, gafas y ropa de marca, que alcanzan un valor superior al millón y medio de euros.
Operación en dos fases
En agosto de 2024, agentes de la Guardia Civil de Huesca iniciaron una investigación destinada a esclarecer una serie de robos cometidos en el interior de camiones de gran tonelaje estacionados en áreas de servicio de la autopista AP-2, cuatro en la provincia de Huesca y uno en Zaragoza.
Tras varios meses de investigación y del análisis de la información recopilada, los agentes lograron identificar a un grupo de personas como presuntos responsables de los robos.
Por otro lado, a comienzos de enero, la Guardia Civil detectó que la organización previamente desmantelada se había reorganizado y que había intensificado su actividad delictiva, adoptando un comportamiento frenético y cada vez más violento.
El grupo incrementó el uso de la intimidación y las amenazas, ampliando su radio de acción y llegando a cometer nuevas acciones delictivas en las áreas de servicio de la AP-2 y AP-68. En total cometieron 39 robos en la provincia de Huesca, nueve en La Rioja, cuatro en Zaragoza y dos en Lleida.
El grupo estaba perfectamente estructurado, ya que algunos se encargaban de vigilar y seleccionar los objetivos, localizando los camiones con la mercancía de interés; otros conducían los vehículos lanzadera o las furgonetas utilizadas para el transporte del material sustraído; un tercer grupo ejecutaba directamente los cortes en las lonas de los semirremolques y sustraían la carga.
La investigación también reveló la existencia de una logística propia, de canales de distribución organizados y la presencia de dos centros de receptación en la provincia de Barcelona.

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