09/03/2026 TRANSPORTE AL DÍA
Las asociaciones de estaciones de servicio han solicitado al Gobierno una reducción temporal de los impuestos que gravan los carburantes, con el objetivo de aliviar el fuerte incremento de precios que soportan tanto los conductores particulares como, especialmente, el transporte profesional de mercancías por carretera. Según sus cálculos, esta medida podría traducirse en una rebaja de hasta 22 céntimos por litro en el precio final de los combustibles.
Para quienes operan flotas de camiones, esta presión sobre los costes de combustible está teniendo un impacto directo en la rentabilidad de las rutas y en la planificación de los servicios. Desde el sector de las gasolineras se insiste en que la fiscalidad representa una parte muy significativa del precio que tú pagas por cada litro de gasóleo o gasolina, por lo que un ajuste temporal sería, en su opinión, una herramienta eficaz y rápida para contener la escalada de costes.
Las entidades representativas de las estaciones de servicio plantean una actuación acotada en el tiempo sobre varios tributos que gravan el combustible. En concreto, señalan que actuando sobre las figuras fiscales actuales se podría lograr una reducción acumulada de aproximadamente 22 céntimos por litro, una cifra que tendría un efecto inmediato en la factura de gasóleo de tu flota.
La propuesta se basa en la combinación de una reducción en el tipo del impuesto especial que grava los carburantes y en un ajuste de los componentes fiscales que se aplican en el precio final. El sector defiende que esta rebaja no supondría una alteración permanente del marco tributario, sino que estaría vinculada a la coyuntura actual de encarecimiento de la energía y al contexto económico.
En el caso del transporte profesional, el combustible puede representar entre un 30 % y un 40 % de los costes de explotación de una empresa de transporte, dependiendo del tipo de servicio y de la eficiencia de la flota. Por ello, una corrección de 22 céntimos por litro tendría un efecto directo y significativo en los márgenes de las empresas transportistas, especialmente en las pequeñas y medianas compañías que operan con menor capacidad de negociación.
Desde las estaciones de servicio se subraya que el alza continuada del precio del combustible está tensionando a toda la cadena del transporte de mercancías, desde las empresas cargadoras hasta los autónomos con un solo vehículo. Según señalan, contener el coste del gasóleo es clave para evitar incrementos adicionales en los precios del transporte y, en consecuencia, en el coste final de los productos que llegan a consumidores y empresas.
Las asociaciones de gasolineros argumentan que esta rebaja fiscal temporal permitiría amortiguar el impacto de la volatilidad de los mercados energéticos sobre los usuarios finales, mientras se estabilizan los precios internacionales del petróleo y los productos refinados. Consideran que, en un contexto de incertidumbre económica, es fundamental proteger a los sectores intensivos en consumo de combustible, como el transporte por carretera.
Por ello, han hecho un llamamiento expreso al Ejecutivo para que abra un diálogo con el sector y estudie la viabilidad de aplicar de forma urgente este alivio fiscal. A su juicio, se trata de una herramienta de rápida implementación, con efectos casi inmediatos sobre el precio en el surtidor, que podría ayudar a mantener la competitividad del transporte de mercancías por carretera y a evitar que más empresas se vean abocadas a reducir actividad o cesar operaciones.
Mientras tanto, los operadores de estaciones de servicio insisten en que seguirán trasladando información al Gobierno y a la opinión pública sobre la composición del precio de los combustibles, con el fin de que se pueda entender mejor qué parte del importe que pagas corresponde a impuestos y cuál al producto en sí. En un escenario de costes al alza, esta transparencia y cualquier medida de alivio fiscal son percibidas por el sector como elementos clave para sostener la actividad del transporte por carretera.