09/02/2026 DIARIO DEL PUERTO

Los cortes en las vías ferroviarias de las últimas semanas han provocado afectaciones a lo largo de todo el territorio y han dejado toneladas de mercancías bloqueadas durante días sin poder moverse. Desde la Generalitat se ha planteado compensar a las empresas afectadas por la paralización del tráfico ferroviario de mercancías.

El conseller de Empresa i Treball de la Generalitat de Catalunya, Miquel Sàmper, afirmó que están estudiando la posibilidad de compensar a las compañías afectadas, una vez se haya analizado con detalle el impacto real de las incidencias. Según explicó el conseller, las posibles ayudas podrían canalizarse a través del Ministerio de Industria, con el que aseguran mantener contacto. Sàmper afirmó que son conscientes de que la industria “está sufriendo” y que es necesario remediarlo.

Por otra parte, Sàmper aseguró estar en contacto con Port de Barcelona y Port Tarragona, así como con empresas como Seat y Celsa, y con entidades sectoriales como Fedequim y la AEQT, para “calibrar el impacto real” del bloqueo.

Por su parte, la consellera de Economia i Finances, Alícia Romero, explicó que su departamento trabaja conjuntamente con el de Empresa i Treball para activar con rapidez “ayudas y apoyo económico” a los sectores afectados. “Hablaremos con las patronales para ver las mejores opciones”, señaló, remarcando que la situación les “preocupa” y que el objetivo es encontrar vías para “paliar y compensar económicamente a las empresas”..

Se está estudiando la posibilidad de compensar a las compañías una vez se haya analizado el impacto de las incidencias

A lo largo de las últimas semanas, las afectaciones se han repartido por prácticamente todas las líneas ferroviarias de Cataluña. En muchos casos, los cortes han bloqueado por completo el transporte durante días, en otros, han limitado el paso con restricciones de velocidad y horario.

Una de las incidencias más graves ha sido el bloqueo del túnel de Rubí. El pasado 20 de enero se detectaron grietas en el túnel, por el cual se canaliza gran parte de la mercancía hacia Francia. El paso se reabrió con restricciones el jueves 5 de febrero, lo que ha permitido ir desbloqueando progresivamente las mercancías afectadas.

En el caso de Port de Barcelona, tanto la autoridad portuaria como las empresas han optado por buscar soluciones por carretera. La semana pasada, el presidente de Port de Barcelona, José Alberto Carbonell, aseguró que “el 100% de los clientes de las empresas del Puerto han conseguido sacar sus mercancías”. Por su parte, el director de Port de Barcelona, Àlex Garcia, afirmó que durante la última semana se había registrado un incremento de entre el 10% y el 15% en los accesos viarios al Puerto.

Entre las empresas afectadas se encuentra Railsider, que llegó a tener hasta 23.000 toneladas de acero inmovilizadas en Portbou, en el Alt Empordà, a causa del corte en el túnel de Rubí. Desde la compañía aseguran que ya han empezado a mover la mercancía, aunque todavía no han realizado una evaluación de las pérdidas. Según Jorge Villa, Terminals Commercial Manager de Railsider, en declaraciones a Diario deL Puerto, esperarán a que el servicio esté restablecido al 100% para llevar a cabo esta valoración. Villa explicó que desde la Generalitat de Catalunya se han puesto en contacto con ellos para coordinar la vuelta a la normalidad y gestionar los bloqueos. “Nos han informado de la voluntad de compensarnos, pero aún no hay nada concreto”, asegura. “Nos parece una medida totalmente necesaria”.

Railsider, una de las empresas afectadas, ha tenido 23.000 toneladas de acero inmovilizadas en Portbou durante semanas

Otro punto afectado en las últimas semanas ha sido la línea de cercanías R4. La caída de un muro sobre la vía, que provocó un accidente grave, supuso la suspensión de las circulaciones. Posteriormente, el jueves de la semana pasada, un nuevo desprendimiento durante los trabajos de mejora en la R4 volvió a dejar sin servicio la línea, bloqueando el paso de mercancías por Sant Feliu de Llobregat. Aunque la R4 no concentra un gran volumen de tráfico de mercancías, su papel como eje de apoyo y redistribución dentro de la red ferroviaria catalana hace que cualquier afectación tenga un impacto indirecto pero significativo en la logística y el transporte de carga.

Mejoras en abril

Lejos de solucionar la problemática a corto plazo, tanto el Ministerio de Transportes como Adif han asegurado que la “normalidad” en las líneas de Rodalies no llegará hasta abril. Pese a ello, el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, anunció que “aproximadamente en dos semanas” estarán operativas todas las líneas, con la excepción de la R3, cuyas obras de desdoblamiento se alargarán hasta 2027. La recuperación de los tráficos habituales y la apertura total del resto de líneas tendrá que esperar, como mínimo, dos meses más.

En el túnel de Rubí llueve sobre mojado

El último incidente en el túnel de Rubí ha vuelto a poner sobre la mesa que las disfunciones de la red ferroviaria no son puntuales ni sobrevenidas, sino el resultado de carencias estructurales que se arrastran desde hace años. Por este túnel circulan los trenes de la línea R8 de Rodalies y prácticamente todas las mercancías que salen del Port de Barcelona con destino a Europa, lo que lo convierte en una infraestructura estratégica. Su cierre ha provocado un cuello de botella con consecuencias económicas de gran alcance, especialmente para el transporte ferroviario de mercancías.

El origen del problema no es nuevo. El túnel, construido en los años ochenta, ya presentó una grieta durante su ejecución, lo que obligó a instalar un anillo de refuerzo en un tramo concreto. En 2017 se detectó que la fisura había aumentado a ambos lados de la estructura y se colocaron sensores de control, que siguen activos a día de hoy. Un año después se llevaron a cabo obras de emergencia, pero estas actuaciones no han frenado la evolución de la grieta, que continúa ensanchándose con el paso del tiempo.

De hecho, un informe de Adif de 2022 calificaba el estado del túnel de Rubí como “deficiente estado estructural” y advertía de la necesidad de una intervención en profundidad. En agosto de 2025 se licitó una reforma integral por un importe de 23 millones de euros, una obra que todavía no ha sido adjudicada. De haberse ejecutado estos trabajos a tiempo, el actual bloqueo del tráfico ferroviario de mercancías podría haberse evitado. El caso del túnel de Rubí se ha convertido así en un ejemplo de las consecuencias que puede tener la falta de inversiones estructurales sostenidas en la red ferroviaria.