15/01/2026 TRANSPORTE XXI
Países como Marruecos, Turquía, Rumanía o Polonia ganan peso en las cadenas de suministro europeas, con los puertos españoles como enlace logístico de primer orden.

El Mediterráneo emerge como el gran protagonista en la transformación que se está produciendo en el transporte marítimo europeo. Un informe, impulsado por la danesa Maersk, basado en una encuesta a más de 900 profesionales de la cadena de suministro, retrata a unas empresas europeas que, lejos de resignarse ante la volatilidad global, apuestan por rediseñar sus redes logísticas con el objetivo de crecer en medio de la incertidumbre.
España y los países del sur del continente están en una posición privilegiada para liderar este cambio, de acuerdo al documento al que ha tenido acceso Transporte XXI. El estrecho de Gibraltar, con su incesante tráfico de contenedores, y los puertos de Algeciras, Valencia o Barcelona se están consolidando como plataformas estratégicas para conectar Europa con África y Asia, en un mercado de 32 millones de TEU, si se suma los flujos manejados en Tánger Med. En un contexto de tensiones comerciales, encarecimiento del transporte y fluctuaciones en las tarifas, estos enclaves ofrecen la ventaja de la proximidad y la agilidad.
El informe destaca que un 74 por ciento de las empresas europeas ya ha comenzado a diversificar proveedores y geografías, y que un 72 por ciento busca activamente fuentes de aprovisionamiento en múltiples regiones. El objetivo es reducir riesgos y depender menos de rutas largas y vulnerables, como las del mar Rojo o el Pacífico. La apuesta por el nearshoring, acercar la producción a los mercados de destino, encuentra en el Mediterráneo su escenario natural. Países como Marruecos, Turquía, Rumanía o Polonia están ganando peso en las cadenas de suministro europeas, con la península ibérica como enlace logístico de primer orden.
Maersk subraya que la fiabilidad es ahora el factor más valorado por las empresas. Más del 75 por ciento de los encuestados considera la puntualidad en las entregas como el elemento decisivo para el éxito logístico, y un 58 por ciento identifica la llegada a tiempo como su principal preocupación. Tras años de disrupciones, desde la pandemia hasta los recientes conflictos geopolíticos, la industria del transporte busca un nuevo equilibrio entre coste, velocidad y previsibilidad.
La compañía danesa destaca la alianza con Hapag-Lloyd y la creación de la ‘Gemini Cooperation’, una red Este-Oeste diseñada para alcanzar más del 90 por ciento de puntualidad en las rutas marítimas. Esta tendencia marca un giro decisivo hacia la calidad del servicio, con un impacto directo en puertos clave del Mediterráneo, donde se concentran los flujos de mercancías entre Europa, África y Oriente Medio.
La zona del estrecho de Gibraltar se consolida como una encrucijada esencial. En sus aguas confluyen las principales rutas oceánicas, y su papel se ve reforzado por el auge del comercio intraeuropeo, que, según Maersk, se ha triplicado desde 2010. Este dinamismo sitúa a España como un puente logístico privilegiado en la estrategia de resiliencia continental, al tiempo que favorece la expansión de industrias y centros de distribución junto a sus puertos.
Mirando al sur
La diversificación también implica mirar hacia el sur. Marruecos, con el puerto de Tánger Med, se perfila como un socio cada vez más relevante en el reequilibrio del comercio europeo. Su cercanía a la península y su creciente infraestructura portuaria lo convierten en una extensión natural del eje ibérico-mediterráneo, junto al puerto de Bahía de Algeciras. Esta conexión, junto con la inversión tecnológica en trazabilidad y digitalización, está configurando un corredor logístico más flexible y preparado para absorber impactos globales.
El informe concluye que “la fiabilidad vale su peso en oro” y que las empresas que logren construir cadenas de suministro estables, visibles y adaptables serán las que lideren el crecimiento. En ese tablero, el Mediterráneo, y especialmente España, aparece no solo como punto de paso, sino como centro neurálgico del nuevo modelo logístico europeo, basado en la cercanía, la sostenibilidad y la capacidad de convertir la incertidumbre en oportunidad.